miércoles, 22 de julio de 2015

Tríptico del Iris de Narciso. Gustavo Campos

 

 

 

Libro para descargar de Gustavo Campos: Tríptico del Iris de Narciso, Premio Europeo Hibueras de Poesía 2013.

Acta del Jurado Calificador

Reunidos a los doce días del mes de octubre de de 2013 a las 17:00 horas, en las instalaciones del Centro Cultural de España en Tegucigalpa, los miembros del jurado calificador del Premio Europeo Hibueras 2013, séptima edición poesía, hemos resuelto por unanimidad:
 
Otorgar el segundo premio a la obra "Tríptico del iris de Narciso", por reflejar una madurez expresiva que utiliza el metalenguaje y la ironía en el marco de una propuesta estética contemporánea.


Antes de que finalice el año haremos la presentación en SPS y en La Ceiba.
 

domingo, 19 de julio de 2015

501° bajo Ajenjo (2008)

Jorge Martínez
 
Gustavo Campos


Armando García
 
Damario Reyes


Mario Gallardo
 
Giovanni Rodríguez
 

martes, 14 de julio de 2015

¿NADA ES SAGRADO? Salman Rushdie




¿NADA ES SAGRADO?

Salman Rushdie


 

Crecí besando los libros y el pan. En casa, cada vez que a alguien se le caía un libro o dejaba caer un chapati o una «rebanada», que era la palabra que utilizábamos para describir un triángulo de pan tostado con mantequilla, el objeto no sólo debía ser recogido, sino también besado, a guisa de disculpa ante un acto de irrespetuosa torpeza. Yo era tan descuidado y manazas como cualquier crío; así pues, durante mis años infantiles, tuve que besar un gran número de «rebanadas», así como una notable cantidad de libros. Los hogares indios devotos contaban, y siguen contando, con personas acostumbradas a besar libros sagrados. Pero nosotros lo besábamos todo. Besábamos diccionarios y atlas. Besábamos las novelas de Enid Blyton y los tebeos de Superman. Si alguna vez se me hubiese caído el listín telefónico, lo más probable es que también me hubiera tocado besarlo. Todo esto sucedía antes de haber podido besar a una chica. De hecho, casi podría afirmarse, pues resultaría asaz creíble en un autor de ficción, que en cuanto me lancé a besar chicas, mis actividades con respecto al pan y a los libros perdieron gran parte de su capacidad estimulante. Pero nunca te olvidas de tus primeros amores. Pan y libros: comida para el cuerpo y comida para el alma; ¿qué podía resultar más merecedor de respeto e, incluso, de amor?

Siempre me ha sorprendido conocer a gente para la que los libros, simplemente, carecen de la menor importancia, así como a personas que se mofan directamente del acto de leer, por no hablar del de escribir. Puede que siempre te resulte pasmoso descubrir que la mujer a la que amas, a los demás no les parece tan atractiva como a ti. Mis libros más queridos siempre han sido ficciones, y durante los últimos doce meses me he visto obligado a reconocer que, para muchos millones de seres humanos, esos libros carecen del más mínimo atractivo o valor. Hemos asistido a un ataque hacia determinadas obras de ficción que lo es también contra la mera idea de la forma novelística, un ataque de una ferocidad tan brutal que se ha hecho necesario restaurar lo más valioso del arte literario: hay que responder al ataque no con otro ataque, sino con una declaración de amor.

El amor puede conducir a la devoción, pero la devoción del amante se distingue claramente de la del Auténtico Creyente por no ser militante. Yo puedo sentirme sorprendido –e incluso ofendido– al descubrir que tú no sientes lo mismo que yo ante determinado libro, determinada obra de arte o, incluso, determinada persona; puede que intente hacerte cambiar de opinión; pero al final aceptaré que tus gustos y tus amores son cosa tuya, no mía. El Auténtico Creyente desconoce esos límites. El Auténtico Creyente sabe, simplemente, que él tiene razón y tú no. Por eso intentará convertirte, incluso a la fuerza, y si no lo consigue te despreciará por tu descreimiento, por lo menos.

El amor no necesita ser ciego. La fe, inevitablemente, debe equivaler a un salto en la oscuridad. El título de esta conferencia es una pregunta que se plantea a menudo, en un tono horrorizado, cuando algún personaje, concepto, valor o lugar apreciados por quien pregunta es sometido a una dosis de iconoclastia. ¿Pelotas de cricket blancas para un partido nocturno? ¿Mujeres sacerdotes? ¿La adquisición de Rolls Royce por los japoneses? ¿Es que no hay nada sagrado?

Hasta hace poco, sin embargo, se trataba de una pregunta cuya respuesta yo creía conocer. Y la respuesta era No.

sábado, 11 de julio de 2015

La noche se agita. Plume precedido por Lejano interior. Henri Michaux






"Se mantenía con nada, sin debilitarse jamás, existiendo en su más pequeña debilidad, pero encerrado, y sintiendo pasar en él grandes trenes de materia misteriosa"

viernes, 10 de julio de 2015

Hondureños a través del lente de Daniel Mordzinski


 
Roberto Castillo Iraheta
 
María Eugenia Ramos
 
 
Mayra Oyuela
 
Gustavo Campos
 
Eduardo Bähr

Julio Escoto
 

Dennis Ávila

jueves, 25 de junio de 2015

Zooloco. María Elena Walsh




Una pava con fama de letrada
fue a decir un discurso en Ensenada ,
la aplaudió mucha gente
pero, naturalmente,
la pava solo dijo una pavada.


                            

Un Hipopótamo tan chiquitito
que parezca de lejos un Mosquito,
que se pueda hacer upa
y mirarlo con lupa,
debe de ser un Hipopotamito.







Un Gato concertista toca Liszt,
una Lechuza va y le dice: -Chist,
me aburres por demás,
cambia ya de compás
que tengo ganas de bailar el twist. 








Una Vaca que come con cuchara
y que tiene un reloj en vez de cara,
que vuela y habla inglés, .
sin duda alguna es
una Vaca rarísima, muy rara.  







¿Saben qué le sucede a esa Lombriz
que se siente infeliz, muy infeliz?
Pues no le pasa nada,
sólo que está resfriada
y no puede sonarse la nariz.
 





Siempre de frac y con zapatos finos,
No parece que fueran argentinos.
¿Por qué, por qué será
que no usan chiripá
ni poncho ni alpargatas los Pingüinos?

martes, 16 de junio de 2015

Poemas de "El secreto en mis ojos o el ángel que desata el sol". Gustavo Campos


Hilas y las ninfas, J. W. Waterhouse

4


porque sonríes siempre te amo tanto
porque sonríes siempre el cielo es joven y los días felices vuelven
y si viene el día, si por fin viene,
y los dos soles del este resplandecen en tus ojos 
diles que no volverás
y si oyen tu voz como yo la oigo
diles que la voz que oigo no es la tuya
tuya como este día que acaba
en donde los ángeles pierden sus plumas
y los cisnes su brillo
y si aún sonríes
y vuelvo a verte
deja que te ame
y que anhele un cielo joven
y tu voz en mi memoria

18


te construiré una cava y te acercarás a mí
una cava donde entres a mi sangre
te construiré una cava con mis labios
y verás encenderse la última lámpara color vino
y bajarás a ella
como quien desciende al recuerdo
y caminarás sobre una ciudad que te rodeará de vida
y así dejes de pensar
y destruir los cimientos del momento
te construiré un hogar
con mi muerte blanca que va involucionando
en mis labios finos de lino suave como malvaviscos
y rojos como el vino o el delirio
una cava
una
donde al fin
cumplas tus promesas

16


trátala como a una mujer atardecente;
y en sus muslos
sé Aretino el lujurioso
y disfrázate de Bécquer, 
a sus latidos dale un nombre,
y a su cuerpo hazlo tuyo
como has hecho tuyo el mundo;
agradece a Dios por su cuello de mujer
-o a Renoir, que es el otro-,
y por sus senos redondos y calientes,
deja que pase el río
y que el amor se esfume cuando el jadeo llegue




17


he ansiado verte
salir invicta
de un verano sometido a nosotros
he ansiado vencer la arena y las calles y cada rostro
que encuentre repetido
en otros rostros
al avanzar hasta nosotros

27


cada mujer que besé era una ola devuelta de tus labios
y me obstiné en besarlas a todas
como si de verdad besara, y me sintiera amado, 
y besé a todas las mujeres,
virtuosas y rameras,
pagano ante la debilidad,
en ellas el sabor de tus labios se había diluido,
a gotas besé tus labios, a micras los besé,
con cada mujer besada sentí más cerca tu presencia,
iba muy rápido, y amaba,
besaba a todas,
a las bocas pájaros que volaban,
a las bocas peces que me hundían,
a las bocas desamparadas,
y a las bocas agrias,
besé a madres milenarias,
y besé a tu ascendencia y descendencia,
a la mujer del este,
a la mujer del sur, tan cálida
como la del norte,
a la mujer oeste la besé cabalgando rápido
entre las llanuras del pasado,
pero también la besé en los prados
y en auto por las calles,
el futuro había llegado,
de beso en beso, había llegado,
las besé a todas,
y hubo bocas perezosas que
besé de día y de noche;
bajo el agua,
en la orquídea y en los campos bifurcados,
besé a las que parecían relámpagos,
a las que, eternas,
me mostraron una dosis de tus labios,
las besé,
y no sólo besé sus bocas,
también besé sus páginas,
sus huecos, sus moradas,
besé todas las partes donde Dios
se consagró en Dios,
las besé a todas, a manera de avalancha,
besé su ahogo, su espasmo y su espinazo,
besé sus ojos y olfateé sus párpados,
las besé en todas partes;
por momentos 
tu cuerpo florecía en un instante,
pero seguí extraviándote,
y mi boca arrasó con cada cuerpo,
un Armagedón de besos
para hallar a la única mujer que no besé
y por quien besé a todas.

22


labios que jamás besarían estos labios
solo he perdido un nombre
y de haber perdido tanto
tantas cosas
dignas del recuerdo
diría que solo he perdido
si he perdido tu nombre

23


pero yo también tuve derecho a esos labios
y sin embargo besaste a los más fuertes
yo también tuve derecho a tus manos
a tu cuerpo blanco
de Vigée- Lebrun
entre mis manos
tuve derecho a cada rizo
a pronunciar tu nombre
y sin embargo besaste a los más blancos
a esos que no fueron jamás ceniza
ni escombros
ni charco
y pregunté
a los hombres más sabios
que encontré detrás de las colinas
¿por qué tu aroma parisino
y semblante de garza
buscó, siempre, lo más alto?

13

Fuiste el primer verso antes que Madeleine
antes que cayera la colilla del cigarro bajo el décimo árbol
y extinguieran la poesía los poetas del planeta
fuiste el primer verso antes que pudieras dármelo
fuiste el primer verso en mi cabeza
la forma y la apariencia que escondí en palabras
antes de que comenzara la tormenta y emigrara un pájaro
fuiste el primer verso, mi necesidad primera de expresarme,
mi necesidad primera de buscarte y hallarte
los ojos castos que logré esconder de Madeleine
la pureza que escondí de la carroña
el amor que había desprestigiado
por vos inventé un lenguaje y un estado de ánimo
para burlar a Madeleine
y creyera que yo era un hombre desdichado
para burlar a la poesía y creyera que era un poeta nato
para engañar a los amigos que acabaría en un psiquiátrico
fuiste mi mejor pretexto para esperarte
antes que las piedras, flores, árboles y lagos,
fuiste antes porque al esconderte solo yo podía hallarte
porque al no amarte, nadie podría amarte
porque al no amarte nadie, vos podrías, quizás
volver al lado que nos fue destinado
como le ocurriera a Malina en Los inacabados
cuando fue Marissa en un relato apenas bosquejado

2


pero yo te habría construido el mismo muro
y te habría elegido y confinado
a errar del otro lado
yo lo habría construido
como un canto
altísimo
como este amor
te lo habría construido
de un alto telón de lluvias
de nuestra vida
diluida en el aire ciego
como el universo
te lo habría construido
o con tu propia indiferencia

28


De borrador en borrador, 
reescribiendo el mismo poema
durante años,
viéndolo cómo fluía y se escurría cada verso;
durante años lo forjé como un puente,
durante años lo forjé en guerra,
uniendo idea y forma,
pasado y presente,
uniéndolo como un canto de agua que pasa cuando pasa el Sena.

29


No sos una mujer,
sos una fuerza,
y frente
a las derretidas perlas
del Golfo de Fonseca
se extendía la miseria,
y si había oro en ti, lo había en mí,
y eras la vida y eras el sol;
tú, que no eras más mujer,
te convertiste en un país de arena.


30

Invoqué el amor
con sentencia y recelo,
lo invoqué en silencio,
lo invoqué a suspiros;
debido a tu indiferencia
apelé a otras fuerzas,
fuerzas que contra el amor no son fuerzas.



28


De borrador en borrador,
rescribiendo el mismo poema
durante años,
viéndolo cómo fluía y se escurría cada verso;
durante años lo forjé como un puente,
durante años lo forjé en guerra,
uniendo idea y forma,
pasado y presente,
uniéndolo como un canto de agua que pasa cuando pasa el Sena.



Inédito.