miércoles, 13 de junio de 2018

9 Reseñas sobre "El libro perdido de Eduardo Ilussio Hocquetot"





En un país signado por la corrupción, la violencia, la pobreza, la misoginia, la homofobia y la estupidez sin límites de quienes nos desgobiernan, reírse es un imperativo para seguir viviendo. Y por eso quiero apuntar la que, en mi opinión, es la primera cualidad de este libro, y a la vez uno de sus ejes transversales: el humor. El autor se ríe y nos hace reír de él mismo, de las vicisitudes de su alter ego, el «famoso» escritor Eduardo Ilussio, y del hecho —mejor dicho, la ilusión— de querer ser escritor y vivir como tal en un país donde la sensibilidad se considera un defecto.
María Eugenia Ramos (Honduras)
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El libro perdido de Eduardo Ilussio Hocquetot, que mereció el premio Centroamericano de Novela Corta 2016, es una obra metaliteraria e inclasificable, con muestras de un paradójico sentido de humor.
Jorge Ávalos (El Salvador)
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Con El libro perdido de Eduardo Ilussio Hocquetot Gustavo Campos, de impecable y concisa prosa, ha puesto por escrito el discurrir de su conciencia, subterfugio donde perece persona, autor y personaje, donde lo único que pervive es una confabulación de citas y alusiones. Hocquetot, un escritor de hambres, una suerte de hungerkünstler, nunca llega a escapar de la voracidad literaria que lo tiene confinado. ¿Acaso Campos ha cometido suicidio metaliterario?
León Leiva Gallardo (Honduras)
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Gustavo Campos es un escritor multifacético (narrador, poeta, ensayista, periodista, crítico literario) que nació en 1984 en la ciudad de San Pedro Sula. El Premio Cervantes Sergio Ramírez lo incluyó en un par de antologías como uno de los máximos exponentes de la literatura centroamericana y del caribe en la actualidad y el escritor y crítico literario Jorge Carrión (finalista Premio Anagrama de Ensayo) lo incluyó en el 2010 en un listado de 50 autores de América Latina y España que a su juicio consideraba como los más representativos de la producción literaria joven de la lengua en nuestra época. Dentro de su selecto grupo desfilan nombres importantes de la literatura actual: Elvira Navarro, Santiago Roncagliolo, Rodrigo Hasbun, Alejandro Zambra, Lucía Puenzo, Andrés Neuman, entre otros, y Campos entre ellos. El libro perdido de Eduardo Ilussio Hocquetot viene a confirmar lo que antes habían descubierto los dos escritores de talla universal citados anteriormente. A mí gusto, el mejor escritor joven de Honduras.
Kalton Harold Bruhl (Honduras)
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Encuentro en El libro perdido de Eduardo Ilussio Hocquetot un mejor manejo del idioma, el despliegue de un lenguaje más trabajado, con mayor aplomo y seguridad en sí mismo. Y es esa seguridad la que permite hacer acopio de la vena lúdica, del constante juego e incluso de las provocaciones al lector. Se parte de la premisa de que quien carece de esa confianza en sí mismo y de esas certezas personales difícilmente se arriesga a embarcarse en el tono juguetón y burlón como el que campea en el presente texto.
Con todo, en ese afán de experimentar e innovar hay, en mi opinión, en esta osada colección de pastiches extravagancias como ese “Millón de átomos de grosor”. Las ilustraciones con los planos y ratones me parecen simpáticas en el empeño (muy buscado) de sorprender al lector y de escapar de lo trillado. Con todo, pese a (gracias a) al carácter heterodoxo de la “colcha de retazos”, el libro, lejos de naufragar, navega bien y resulta de lectura grata...
Hernán Antonio Bermúdez
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El libro perdido de Eduardo Ilussio Hocquetot es una obra insólita en la literatura hondureña: es como una miscelánea que salta del cuento al diario, del diario al poema, del poema al fragmento que resulta imposible clasificar, pero incluso al entrar en esos territorios de la escritura no lo hace de la manera acostumbrada. Hocquetot es “una sucesión, un gesto, pero jamás una novela”, se nos advierte al comienzo del texto. Tampoco es una novela porque Gustavo Campos busca escribir algo más que una novela. La descripción del mundo caótico que rodea a Campos da la impresión de ser también caótica y va saltando de género en género, pero el caos se nos revela como un acto premeditado del autor: Hocquetot se muerde la cola y el final se convierte en el principio, cuando la primera página, en la que Campos nos propone su lectura del libro, muestra su verdadera importancia solo al terminar de leerlo y volver al comienzo. Campos alcanza con Hocquetot una meta que parece imposible: escribir un libro en perpetua transformación.
Dennis Arita (Honduras)
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Estamos ante un reto escritural y lingüístico; lo que implica un reto para el lector.  T.S. Eliot llamaba hipocryte lecteur a aquel que quizás no escudriñaba o no llegaba a lo medular de lo literario. No le dé el gusto a Eliot y conviértase en un auténtico lector en El libro perdido de Eduardo Illusio Hocquetot
Javier Alvarado (Panamá)
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En Gustavo Campos los repuntes lúdicos encuentran sus realizaciones más logradas en los juegos literarios. Las repetidas menciones de autores y de obras, las continuas citas, los juegos de palabras, de estilos, de tramas, etc., en mezcla heteróclita con referencias comparables a la música, la fotografía, el cine etc., hacen de los textos órbitas de remitencias de intertextualidad literaria y multimedial. Podría decirse que en las narraciones de este autor, los contextos locales inmediatos quedan absorbidos dentro de esa especie de juegos de mundos posibles que habilita la ficción. 
Hector Leyva (Honduras)

Campos nos propone una escritura de posibilidades ilimitadas, donde una historia se escribe y se cuestiona, se redacta y se corrige. Todo bajo la figura literaria de la “puesta en abismo”, en la que una historia vive dentro de otra como una caja china hasta el infinito; una técnica harto cultivada por autores latinoamericanos como Jorge Luis Borges, Macedonio Fernández, Juan José Saer o Sergio Pitol.
Albany Flores Garca
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Biobibliografías de los reseñistas. 

María Eugenia Ramos

(Tegucigalpa, Honduras, 1959)
Estudió periodismo y literatura en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, aunque por decisión propia no tiene un título formal. Ha ejercido los oficios de la edición, la comunicación social y la educación aplicando metodologías alternativas.

Obra publicada
La niña que nació para ser poeta: Clementina Suárez (Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 2018) y La maestra Choncita (Editorial Guaymuras, 2017), biografías adaptadas para niñas y niños de la poeta Clementina Suárez y la heroína nacional Visitación Padilla, respectivamente; Una cierta nostalgia, cuentos (Editorial Guaymuras, 2016, cuarta edición); La visión de país en Clementina Suárez y Alfonso Guillén Zelaya, ensayo, en coautoría con Mario Membreño Cedillo (PNUD, Tegucigalpa, 2002); Educación, democracia y desarrollo en Honduras (artículos de Ventura Ramos, comp.); Porque ningún sol es el último, poesía (Ediciones Paradiso, Tegucigalpa, 1989).  Ha participado en numerosos encuentros literarios, entre ellos, la serie anual de Encuentros de Escritores Chiapas-Centroamérica y México-Centroamérica (Chiapas, México, 1992-2000), “América Latina, Tierra de Libros” (Roma, 2010), FIL Guadalajara (2011) y el Primer Encuentro de Narradores "Centroamérica cuenta" (Granada, 2013).

Su obra ha sido incluida en las antologías de poesía: Poésie Hondurienne du Siècle XX (Ediciones Patiño, Ginebra, 1997, edición bilingüe francés-español), Honduras, mujer y poesía (Guardabarranco, Tegucigalpa, 1998), Puertas abiertas. Antología de la poesía centroamericana (compilación de Sergio Ramírez, Fondo de Cultura Económica, México, 2011); y de cuento: Antología de cuentistas hondureñas (Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 2003), Pequeñas resistencias 2. Antología del cuento centroamericano (Editorial Páginas de Espuma, Madrid, 2003), Puertos abiertos. Antología del cuento centroamericano (compilación de Sergio Ramírez, Fondo de Cultura Económica, México, 2011) y Centroamérica cuenta (edición bilingüe francés-español, Editorial L'atinoir, Marsella, 2014).
En 2011 la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, la seleccionó como una los “25 secretos literarios mejor guardados de América Latina”, narradores y narradoras que a juicio de un comité de escritores, editores, críticos y lectores de la región son muestra de la mejor calidad literaria del continente.



León Leiva Gallardo
(Amapala, Honduras, 1962)
Poeta, narrador y ensayista.
Estudió Psicología y Letras en la Universidad de Northeastern Illinois. Autor de las novelas Guadalajara de noche (Tusquets Editores, 2006), La casa del cementerio (Tusquets Editores, 2008) y de los poemarios Palabras al acecho en la coedición Desarraigos: Cuatro poetas latinoamericanos en Chicago (Vocesueltas, 2008), Tríptico: tres lustros de poesía (MediaIsla Editores, 2015), Breviario (Ediciones Estampa, 2015), El pordiosero y el dios (MediaIsla editores). 
Participó en “Centroamérica cuenta 2016”, Nicaragua.
 Blog: Calibariel



Jorge Ávalos
(San Salvador, El Salvador, 1964)
Poeta, narrador y dramaturgo salvadoreño, también reconocido por su periodismo de análisis e investigación.
Entre 1980 y 2001 residió en los Estados Unidos donde estudió antropología y desarrollo económico. Se desempeñó como artista visual (video arte) entre 1987 y 1993, y en ese campo recibió algunos de los premios más importantes disponibles en Nueva York y los Estados Unidos, incluyendo una beca de la Fundación para las Artes de Nueva York, un premio del Consejo para las Artes de Nueva York, un premio nacional del Fideicomiso para las Humanidades ("Young scholar award"), y otros premios.
En abril de 2004 Ávalos fue galardonado con el Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán por su colección de cuentos La ciudad del deseo. En febrero de 2012 recibió otro galardón centroamericano, el Premio Mario Monteforte Toledo de Cuento, por su obra El secreto del ángel. Aparece incluido en la antología de cuento centroamericano Puertos Abiertos, seleccionada por Sergio Ramírez y publicada por el Fondo de Cultura Económica, México, DF, 2011.

Obras
El cuerpo vulnerado (poesía, San Salvador, 1984), El coleccionista de almas (poesía, Nueva York, 1996), La ciudad del deseo (cuento, Panamá, 2004), Ángel de la guarda (teatro, San Salvador, 2005, La canción de nuestros días (teatro, San Salvador, tres versiones: 1993-2004-2008, Lo que no se dice (teatro, San Salvador, 2009), La balada de Jimmy Rosa (teatro, San Salvador, 2009), El secreto del ángel (cuento, San Salvador, 2012. Premio Centroamericano de Cuento Mario Monteforte Toledo, Guatemala, 2012. Edición privada, San Salvador), Historias de dos ciudades. Cuentistas de Panamá y El Salvador (selección y edición de Jorge Ávalos y Enrique Jaramillo Levi, antología, Panamá, Sagitario Ediciones, 2017), El Salvador en construcción. Autores: Carolina Ávalos, Jorge Ávalos, et al (ensayo, Istmo Editores, San Salvador, 2017).
Participó en “Centroamérica cuenta 2015”, Nicaragua.
Dirige la Revista de Letras y Artes La Zebra.



Dennis Arita
(La Lima, Cortés, Honduras, 1969)
Narrador, traductor y diseñador gráfico. Sus relatos y traducciones han aparecido en varias publicaciones hondureñas. Incluido en Entre el parnaso y la maison: Muestra de la nueva narrativa de la costa norte hondureña (HN, 2011) y en Centroamericanos del ayer y hoy (HN, 2014). Ha publicado dos libros de cuentos: Final de invierno (2008) y Música del desierto (2011).
A juicio del crítico Hernán Antonio Bermúdez: “Dennis Arita posee, en suma, una escritura depurada, precisión de vocabulario, pudor expresivo, continuos hallazgos descriptivos y casi ausencia total de tanteos o vacilaciones (las excepciones son minúsculas). Final de invierno es un excelente primer libro y le abre paso, además, a Música del desierto (2011) que confirma y consolida su enorme talento narrativo.”

(Santiago de Veraguas, Panamá, 1982).
Es poeta y Licenciado en Lengua y Literatura Españolas por la Universidad de Panamá. Colabora con publicaciones de su país y del exterior, como así también forma parte de antologías latinoamericanas e internacionales.  Obtuvo numerosos premios, entre ellos, el Premio Nacional de Poesía Joven de Panamá Gustavo Batista Cedeño 2000, el Premio de Poesía Pablo Neruda 2004, el Premio de Poesía Stella Sierra en el 2007, el Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán 2011, el Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén 2012, el Premio Internacional de Poesía Rubén Darío de Nicaragua 2013, el Premio Medardo Ángel Silva 2014, con un jurado conformado por Antonio Gamoneda, Rodolfo Hinostroza y Julio Pazos, el Premio Nacional de Poesía Ricardo Miró 2015 de Panamá. Ha sido Poeta Residente por la Fundación Cove Park, Escocia, Reino Unido 2009. Y recibió Mención de Honor del Premio Literario Casa de las Américas de Cuba 2010, siendo finalista del Festival de la Lira (Ecuador), Primer Accésit del Premio Eros de Poesía Erótica 2015, convocado por el Centro Canario de Estudios Caribeños por el poema “Para hacer el amor en Poneloya”, I Finalista del Premio Internacional de Poesía Gastón Baquero 2015, Salamanca, España, Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró de Panamá en poesía, Mención de Honor Premio Hispanoamericano de Poesía de San Salvador, El Salvador, 2016, Premio Hispanoamericano de Poesía de San Salvador, 2017.
Aparece incluido en la antología de poesía centroamericana Puertas Abiertos, seleccionada por Sergio Ramírez y publicada por el Fondo de Cultura Económica, México, DF, 2011.
Publicó hasta la fecha Tiempos de Vida y Muerte (2001),  Caminos Errabundos y otras Ciudades (2002); Poemas para caminar bajo un paraguas (2003),  Aquí, todo tu cuerpo escrito (2005), Por ti no pasa nunca el Tiempo (y otros poemas al espejo) (2005), No me cubre de edad la Primavera (2008), Soy mi Desconocido (2008), Carta Natal al País de los Locos(2011), Ojos Parlantes para estaciones de ceguera (2011), Balada sin ovejas para un pastor de huesos (2011), Viaje solar de un tren hacia la noche de Matachín (2013), El mar que me habita (2013), La vida en mi plato de pobre (2015).


Héctor Leyva
(Honduras, 1963)
Es profesor de la Escuela de Letras de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, investigador de temas literarios, históricos y culturales centroamericanos y editor de autores hondureños y de recopilaciones de tradición oral indígena. Se doctoró en 1996 en la Universidad Complutense de Madrid con su trabajo Narrativa de los procesos revolucionarios centroamericanos (1960-1990). Su libro Imaginarios (sub)terráneos. Estudios literarios y culturales de Honduras (2009) ofrece una exploración teórica y datos de primera mano sobre una diversidad de temas hondureños. Es miembro de la red académica internacional que publica Istmo. Revista de estudios literarios y culturales centroamericanos. Ha sido consultor de UNESCO y ha formado parte de los equipos de investigación de los Informes nacionales y regionales de desarrollo humano del PNUD. 
Su Blog Scriptorium ofrece buena parte de su obra en versiones descargables.



Kalton Harold Bruhl
(Honduras, 1976)
Ha publicado numerosas obras, entre las que destacan sus libros de relatos: El último vagón (España, 2013); Un nombre para el olvido (2014); La dama en el café y otros misterios (2014); Donde le dije adiós (2014); Sin vuelta atrás (2015); La intimidad de los Recuerdos (2017). Es autor de la novela La mente dividida (Premio Centroamericano de Novela Corta, España, 2014). Sus obras han sido parcialmente traducidas al alemán y francés en más de 50 antologías publicadas en los últimos 5 años en distintas editoriales de España, Argentina, México y Estados Unidos, mencionándose entre ellas Antología del relato negro III, Hiroshima, Truman, Asesinatos profilácticos, 2099, Kafka y Relatos fotoeróticos, todas con Ediciones Irreverentes; París, Viena, Lisboa y Tras las huellas de Arsenio Lupin de M.A.R. Editor.  Ganó el Premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa” y es miembro de número de la Academia Hondureña de la Lengua, Correspondiente de la Real Academia de la Lengua.
También aparece incluido en la antología de cuento centroamericano Un espejo roto, seleccionada por el Premio Cervantes Sergio Ramírez.
Participó en “Centroamérica Cuenta 2014”.

Hernán Antonio Bermúdez
(Honduras, 1949)


Crítico literario y diplomático hondureño. Nació en el año 1949. Perteneciente a los grupos literarios “Vida Nueva” y “Taunka”. Fundó las revistas Coloquio (1969-1970) y Señales (1971-1972). Fue miembro del comité de redacción de la Revista Alcaraván. Aunque sin obra orgánica aún, es uno de los más inteligentes críticos literarios de Honduras. Ha recopilado sus reseñas en dos libros: Retahíla (1980) y Afinidades (2007). Fundador de varias revistas literarias y de la editorial Guaymuras, también es autor de la antología Cinco poetas hondureños (1981). Diplomático de carrera, actualmente es director de la Academia Diplomática de Honduras.

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Albany Flores Garca
(Honduras,1989). 
Escritor, editor y ensayista; graduado en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Ha publicado, en cuento, Muerte prodigiosa (2014); en poesía, Geografía de la ausencia (2012) y El árbol hace casa al soñador (2016); y en ensayo Honduras, relaciones históricas entre Academia y Estado (1838-1848). Ha escrito y colaborado en revistas y periódicos de Honduras, Cuba, Brasil, Colombia, México e Italia, y es fundador de la revista académica-cultural El Zángano Tuerto. Es editor en máladive editores.

martes, 16 de enero de 2018

Gustavo Campos: el joven escritor fronterizo. Por Kalton Bruhl



Foto: Ulises Alvarado

Por Kalton Bruhl

Gustavo Campos es un escritor multifacético (narrador, poeta, ensayista, periodista, crítico literario) que nació en 1984 en la ciudad de San Pedro Sula. Por su edad, escapa de los esquemas generacionales propuestos hace algunas décadas por Galel Cárdenas y Helen Umaña: la generación del 84, denominada “posvanguardia” (los nacidos entre 1954 y 1983) y los que llamaron tempranamente como “los novicios” (nacidos después de 1984). Gustavo Campos, debido a su edad, es un escritor considerado “fronterizo” debido a que participa entre ambas generaciones del esquema anteriormente propuesto.

Este escritor, escapista de etiquetas, recién se adjudicó el Certamen Centroamericano Permanente de Novela Corta 2016, en su séptima edición, que convoca la Sociedad Literaria Hondureña (Soliho) junto a la Dirección Ejecutiva de Artes y Cultura. Ya antes lo habían ganado dos hondureños, Jorge Medina García y Kalton Bruhl, y un guatemalteco y nicaragüense; asimismo dos certámenes fueron declarados desiertos.

La novela con la que ganó el certamen se titula “El libro perdido de Eduardo Ilussio Hocquetot”. Esta, como comenta el autor, ya había recibido menciones en dos certámenes anteriores. En el Concurso de Narrativa de la editorial barcelonesa Ediciones Oblicuas, en 2014, y cuyo jurado la valoró positivamente y recomendó su publicación. En 2016, el mismo libro quedó entre las cinco obras finalistas del Premio Centroamericano de Novela Roberto Castillo 2016, siendo jurado al novelista y poeta Manlio Argueta (salvadoreño) y el periodista y sociólogo Óscar Núñez Olivas (costarricense).

Campos, por su parte, destaca en el ambiente literario nacional y centroamericano. El escritor, crítico literario y director de maestría de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona Jorge Carrión (finalista del Premio Anagrama de Ensayo 2013) lo incluyó en un listado de 50 autores de América Latina y España que a su juicio consideraba como los más representativos de la producción literaria joven de la lengua en nuestra época. Su objetivo era elaborar una antología del futuro de la literatura en español. Dentro de su selecto grupo desfilan nombres importantes de la literatura actual: Elvira Navarro, Rita Indiana, Santiago Roncagliolo, Rodrigo Hasbun, Alejandro Zambra, Lucía Puenzo, Andrés Neumán, Maurice Echeverría, entre otros.

En el 2011, el novelista Sergio Ramírez (Premio Alfaguara 1998; Premio José Donoso 2011 y Carlos Fuentes 2016 y Premio Cervantes 2017) lo incluiría en un par de antologías, tanto de poesía como de narrativa como uno de los mayores exponentes de la literatura centroamericana y del caribe en la actualidad.

Una lectura y relectura a los estudios realizados por distintos escritores y académicos sobre la obra de Campos podría resumirse en que el autor incursiona en el “intersticio intergenérico y cuyos repuntes lúdicos encuentran sus realizaciones más logradas en los juegos literarios. Las repetidas menciones de autores y obras, las continuas citas, los juegos de palabras, de estilos, de tramas, en mezcla heteróclita con referencias comparables a la música, la fotografía, el cine, hacen de los textos órbitas de renitencias de intertextualidad literaria y multimedial” (H. Leyva). El escritor hondureño publicado en Tusquets, León Leiva Gallardo, considera la novela galardonada como “un texto formidable y atrevido”, donde el autor tiene mayor seguridad en sí mismo y logra en sus juegos y provocaciones “mayor aplomo” en el tono juguetón y burlón del libro.

Gustavo Campos es un escapista de la literatura misma. Lo que lo convierte, en este mundo posible de contradicciones, en un escritor original. No busca hacer literatura sino obras. En resumidas cuentas, ha decidido, siendo original, no serlo, mantenerse condenado a elegir la mejor connotación. Honesto es. Y seguirá siéndolo. Su exploración seguirá abriendo espacios y tiempos tras los bastidores y las fronteras del lenguaje.
Fotos: Ulises Alvarado.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Manifestaciones y toma de carreteras en San Pedro Sula.18.12.2017.





La Felipe Zelaya, sector sureste, salida a La Lima.

Antes de las 2:00 p.m., en el desvío a la Felipe Zelaya, lugar donde murió un joven a horas de la mañana, cuatro individuos dispararon desde una camioneta blanca aproximadamente 15 disparos. La camioneta subió la mediana y se desvió hacia la empresa a la cual ingresó: KiungshinLear (Honduras Electrical Distribution System), más conocida por los pobladores de la zona como “Lear”. Encontramos junto a los manifestantes casquillos de los disparos, tres en total. La carretera estaba bloqueada tanto en el desvío de la Felipe Zelaya como en el desvío de la Rivera Hernández y quizás todavía más adelante.

Joven asesinado por la mañana. 

Según declaraciones de personas los responsables eran agentes de seguridad de la empresa “Lear”. Unos, se la adjudicaban al jefe de seguridad de la empresa.

Uno de los jóvenes entrevistados dijo ser estudiante universitario y comenzó a relatarnos la teoría de Nicola Tesla y unas observaciones personales que tenía como proyecto universitario, pero que la misma universidad no daba mayor oportunidad al desarrollo de proyectos o investigaciones de este tipo. Sus estudios, que no condición de “vago” (estigmatización mediática contra los manifestantes que aseguran estar en contra de la reelección y su todavía enojo contra el desfalco del SEGURO SOCIAL (IHSS) por el Partido Nacional), era fácilmente detectable por su amplio vocabulario y facilidad de ordenar con coherencia sus ideas y entablar un diálogo.   

Horas después llegó la policía y conversaron con los pobladores de la Felipe Zelaya. Capturaron a dos individuos y se los llevaron en la patrulla. Varias motocicletas siguieron la patrulla para constatar que, en efecto, los llevarían a la posta y no los dejaría libres. Los dos sujetos iban escondiendo sus rostros con sus camisetas.

El vocero de la policía aconsejó a los indignados no ingresar a la empresa para quemar la camioneta.

Lo interesante, y a subrayar, es que, a falta de periodismo, cada poblador se está convirtiendo en periodista local, focalizado, pues son ellos quienes toman fotos y graban y las comparten por medio de las redes sociales.

Una frase que se me quedó grabada fue la que dijo el primer entrevistado: “vivimos ahora tras frontera tras frontera tras frontera”, lo que me pareció formidable y poético.

Al final, hubo un extraño contraste entre rabia y concienciación de parte de los manifestantes. Quemaron llantas frente a los portones de KiungshinLear. Hubo personas que atendieron el llamado de no lanzar piedras contra los portones y la caseta de ingreso, y soltaban, con una rabia contenida, las piedras, que caían al suelo sin ver acción. Otros, en cambio, no pudieron contenerse y sí lanzaron. Entre el grupo de manifestantes unos llamaban a la calma porque había aún personas trabajando dentro de la empresa, mientras otros solo obedecían su furia, la cual solo podía sosegarse mediante la venganza.






Puente Río Blanco, sector norte, salida a Choloma, Puerto Cortés.





Varios retenes de árboles caídos, quema de llantas, en el paso del puente Río Blanco. Encontré a dos amigos, mi amigo pintor Carlos Lamothe, que también andaba documentando, y Kossette, que andaba por mismas razones. Lo maravilloso es que al final del puente, de las tomas, un grupo de manifestantes jugaban “fútbol” en la carretera. Sí, como decimos en jerga catracha: “se quitaban el rigio jugando una potra”. Era un extraño y ambiguo ambiente de lucha y fiesta.


Barrio Las Brisas




El puente de Las Brisas, cerca a expocentro, se mantuvieron tomadas por la tarde con árboles y llantas quemadas. 

Sobre las elecciones en Honduras y sus secuelas. Amelia Frank-Vitale


San Pedro Sula, Cortés. Domingo, 3 de diciembre. Foto crédito:  autora.


11 de Diciembre, 2017

Después de más que dos semanas de las elecciones, Honduras aún no tiene un presidente electo oficialmente reconocido. En este texto, se habla de las elecciones y sus secuelas, enfocándose en la energía de resiliencia y resistencia de los jóvenes hondureños y las protestas y represiones que han surgido desde las elecciones. Se subraya cómo las carreteras y casetas de cobro son sitios importantes de tensión y destrucción. La autora actualmente está haciendo trabajo de campo para su doctorado en Honduras, enfocada en las experiencias de las personas deportadas en el valle de Sula, pero los resultados inesperados de las elecciones y sus secuelas han tomado, momentáneamente, el centro del escenario.

«La única cosa que nos ofrece Juan Orlando es El Pozo», me dice Irvin Daniel [i]. Por El Pozo se refiere a las nuevas cárceles —estilo «supermax»— que han construido en Honduras.
Una semana después de las elecciones, Irvin Daniel me explica por qué tanta gente está tan en contra de la reelección del presidente actual Juan Orlando Hernández (conocido como JOH). A sus 24 años, Irvin Daniel habla de su vida como una lucha diaria. Vive en Villanueva, en las afueras de San Pedro Sula, donde su familia ha construido una casa sobre tierra que antes se ubicaba en las vías ferroviarias. Irvin ha sido deportado dos veces de México. Está intentando terminar la secundaria y busca trabajo constantemente. En el último año asesinaron a su tío y a dos primos, uno de ellos después de haber efectuado su petición para asilo que fue rechazado por Estados Unidos. Como lo ve Irvin y mucha otra gente los últimos cuatro años de Orlando sólo han hecho la vida más dura para la gente joven que viven en las zonas marginadas.


San Pedro Sula, Cortés. Domingo, 3 de diciembre. Foto crédito:  autora.

La Elección

A las cuatro de la tarde del día 26 de noviembre cerraron las mesas de votaciones en Honduras. Sin embargo, por la noche, no había aún resultados. Esto fue doblemente inusual: por una parte, es la primera vez que cierran los centros de votación tan temprano, y por otra, normalmente ya para las 11 de la noche los votos han sido contados declarándose al ganador.
Con más o menos 50% del voto reportado, Salvador Nasralla, del partido de oposición, conocido como la Alianza de Oposición (integrado por varios partidos políticos) iba ganando por 5 puntos porcentuales. Estadísticamente, parecía asegurarse el gane de la Alianza. Sin embargo, esta misma noche, Juan Orlando se auto declara como ganador. Cabe mencionar que el instituto encargado del conteo de votos, el Tribunal Supremo Electoral (TSE), está conformado por personas —afines— puestas por Orlando. El TSE continúa posponiendo un anuncio final oficial, citando variadas y muchas veces raras razones. En algún momento, el TSE anuncia que la tecnología electoral (el sistema) se cayó y tuvieron que reiniciarla. Después el TSE dijo que muchos de los votos de las zonas donde domina la Alianza tenía irregularidades y se requería un escrutinio aparte. Improbable y dudosamente, en la semana siguiente, el TSE dio nueva información preliminar indicando que ahora Orlando iba ganando por 1.5%, con el conteo final pendiente.
Hoy, dos semanas después de cuando los hondureños votaron, siguen sin tener un resultado oficial.
Mientras la declaración del TSE sigue pendiente, su divulgación y aprobación parece cada vez menos relevante. El hecho de haber estado posponiendo durante tanto tiempo los resultados se ha generado mucha confusión que no ha servido sino para aumentar el sentimiento de indignación popular a razón de que Orlando y el Partido Nacional —partido gobernante— están cometiendo fraude para mantenerse en la presidencia.
Mientras, la gente está manifestándose en las calles exigiendo que el voto popular sea respetado y lo admita y ceda Orlando. Después de dos días de manifestaciones masivas, que incluía la quema de las casetas de cobro de peaje, bloqueo de carreteras y saqueo de tiendas, el gobierno dictó un «toque de queda» a nivel nacional, suspendiendo las garantías constitucionales prohibiendo que la gente salga de sus casas entre las 6 de la tarde y las 6 de la mañana. [ii]

Los militares y los policías han contestado a los manifestantes intensificando con mayor violencia la represión. Al menos 14 personas han sido asesinadas por las fuerzas de seguridad desde las elecciones y 844 personas están actualmente detenidas. [iii]


San Pedro Sula, Cortés. Domingo, 3 de diciembre. Foto crédito:  autora.

Irvin Daniel —y otros jóvenes como él— están en las primeras líneas de estas protestas. La gente de su edad era muy joven cuando, en 2009, un golpe de Estado removió al presidente Manuel Zelaya Rosales, elegido democráticamente. Desde su desahucio, el Partido Nacional ha estado en poder del país. Irvin Daniel ha experimentado ocho años, la mayoría de su vida de adulto, debajo del mandato de un solo partido.

En los Estados Unidos una presidencia de ocho años es común, pero en Honduras la Constitución prohíbe claramente la reelección. El golpe en contra de Zelaya fue justificado precisamente porque él estaba planeando hacer un referéndum para medir el interés del pueblo en cambiar la constitución para permitir la reelección. Orlando no ha ido por este camino; en su lugar, cambió los jueces de la Corte Suprema de Justicia del país, haciendo injerencia en otro poder del Estado. Como consecuencia, los nuevos jueces decidieron que al prohibir la reelección se violan los derechos humanos de un individuo: así se abrió camino para que Orlando pudiera volver a ser candidato para la presidencia, aunque la constitución en sí sigue sin cambiarse y prohibiendo la relección. Sin importar lo legal, la idea que una sola persona pueda continuar como presidente más de un periodo no le parece bien a una gran parte de la ciudadanía hondureña, quien, históricamente, ha vivido debajo de regímenes militares casi igual de frecuente como regímenes civiles. Con frecuencia se habla de la reelección como dictadura.

La López
En el Sector de la López Arellano, la región más poblada de la tercera ciudad más grande de Honduras, Choloma, los residentes se han estado organizando para este momento desde el golpe de 2009. Carlos, uno de los organizadores de La López, dice que están listos para resistir cualquiera represión que esté por venir. Pregunté a unos jóvenes que estaban cuidando el bloqueo de la carretera en frente de la zona de Carlos, ¿qué es lo que harían si se declara Orlando como ganador? Me respondieron que eso implicaría guerra. Un adolescente con una camiseta cubriendo la mayor parte de su cara me dice que están listos para levantarse en armas de ser necesario. No aceptarán cuatro años más de la misma represión, marginalización y violencia.
La violencia en La López es notable. Algunas partes de la sociedad han alabado a Orlando por haber iniciado una disminución significante en la tasa de homicidios del país [iv], pero estos avances en la seguridad se han experimentado de una manera desigual. En barrios como La López, los homicidios siguen siendo frecuentes, mientras otras formas de violencia e inseguridad acontecen. Choloma ha visto un incremento de homicidios en el año pasado. Mientras los militares patrullan actualmente para reforzar el toque de queda por todo el país, en barrios como La López la presencia de autoridades militarizadas tiene una larga historia. En las zonas urbanas y pobres de las ciudades del país, la Policía Militar (PMOP, una nueva fuerza iniciada por Orlando) es una presencia común. Y la represión que representa —especialmente para hombres jóvenes y pobres— no es nada nuevo.

Sector López Arellano, Choloma, Cortés. Viernes, 1 de diciembre. Dos miembros del equipo del bloqueo. Uno presenta el casquillo de la bala que se encontró en el suelo. Foto crédito:  autora.
La noche antes de cuando visité a Carlos y su equipo los militares dispersaron una protesta en la carretera. Para hacerlo, los militares lanzaron gas lacrimógeno y dispararon balas a la gente para vaciar la calle. Cuando los manifestantes regresaron a su barrio, las autoridades los persiguieron, tirando todavía mientras los manifestantes buscaban refugio dentro de sus casas. Los chavos me muestran los huecos que dejaron las balas. Encuentro y recojo el casquillo de una bala.

Focos de Resistencia
El mismo día, en La López, cuando militares dispararon a adolescentes no armados que corrían para sus casas, otros manifestantes quemaron la caseta de cobro de peaje camino a Villanueva, en el lado sur del valle de Sula. Vale resaltar que los manifestantes han dejado inoperables todas las casetas de peaje a través del valle. Hasta la fecha ni una ha vuelto a funcionar.  

Carretera de San Pedro Sula a Villanueva, Cortés. Jueves, 30 de noviembre. Manifestación y la caseta de cobro en llamas.  Foto crédito:  autora.


Esto tiene su componente simbólico: las casetas de cobro (peajes en Honduras) son un foco para el desasosiego. Representan un modelo particular de negocio extractivo que se ha apoyado por el Partido Nacional desde que llegaron al poder después del desahucio de Zelaya. En un intento para atraer inversión privada, una gran parte de los recursos del país ha sido concesionada a compañías privadas —muchas veces extranjeras—. Los fondos de varias de las casetas de cobro van directamente a compañías privadas, ni al estado ni al pueblo. A cambio, se supone que la compañía debe preservar en buenas condiciones la carretera, pero esta parte del trato no siempre se cumple. Además, el cobro es exagerado para la mayoría de la población que vive en pobreza. También, el tráfico se amontona de una manera insoportable mientras por los cuatro carriles se baja la velocidad para que los vehículos pasen por las casetas. La quema de las casetas, entonces, es un acto de resistencia simbólica cuyo reclamo es al estado y a sus políticas de privatización exigiendo la libertad de circulación. 
En las semanas antes de las elecciones, casi todas las personas con quien hablaba apoyaban a la Alianza, con solo dos excepciones: dos individuos empleados por el gobierno. Pero mientras la gente manifestaba su preferencia para la Alianza, estos declaraban, a su vez, su convicción de que el Partido Nacional iba a cometer fraude para mantenerse en el poder. A pesar de este cinismo manifiesto, la población salió a votar en números muy altos, incluyendo gente joven como Irvin Daniel y los muchachos de La López.
Moviéndome por el valle de Sula, se escuchan con frecuencia gritos de «¡Fuera JOH!». Bajo «toque de queda», por sus ventanas, la gente pone en alto volumen la canción que se ha convertido en un himno: “JOH, es para fuera que vas.” A modo de protesta, las personas salen de sus casas pegando a sartenes y ollas al ritmo de la canción, desafiando el «toque de queda» y a la vez al gobierno del Partido Nacional.

La pregunta ahora es qué es lo que va a pasar cuando se declare de manera oficial al nuevo presidente. Si el TSE nombra a Juan Orlando Hernández como el ganador —lo que parece cada vez más probable— las manifestaciones que empezaron con jóvenes bloqueando carreteras y quemando las casetas de cobro probablemente crecerán. En qué se convertirá y qué sucederá, y cómo responderá el estado, queda aún sin saberse.




[i] Este nombre y todos los nombres usados en este ensayo son pseudónimos.

[ii] Después de cuatro días, el horario del «toque de queda» fue reduciéndose, poco a poco, especialmente después de un reporte de Amnistía Internacional que condenó la suspensión de los derechos humanos. Si antes el horario comprendía 12 horas, de 6 de la tarde a 6 de la mañana, este pasó a las 8 de la noche, luego a las 10 de la noche, siendo, finalmente, suspendido completamente.  

[iii] Después de cuatro noches del «toque de queda», un batallón de los policías, los Cobras (Fuerzas especiales de la Policía Nacional) iniciaron una huelga de un día, adjudicándose su papel apolítico y que no querían ser usados como herramientas de represión por medio del gobierno. Fue una cosa fuerte e inesperada, pero limitada en su impacto.

[iv] También los jóvenes universitarios están jugando un papel importante en las manifestaciones actuales. Hace poco ellos encabezaron un movimiento fuerte que buscaba justicia en la educación universitaria pública, haciendo huelgas y logrando ver la destitución de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Ellos sufrieron alta represión en su lucha, la cual, dicen varios, los ha preparado bien para aguantar cualquiera represión que viene en estos momentos pos-electorales.

[v] Hay cierta duda si las estadísticas que se reportan durante el tiempo de Orlando son completamente precisas. Por ejemplo, un cambio en la manera por la cual se mantiene las cifras de homicidios —requiriendo una autopsia y un reporte de Dirección General de Medicina Forense— podrían sub-contar (omitir) homicidios en un país donde solo hay tres ciudades que cuentan con una oficina Forense y donde la tradición requiere un entierro de los restos de los cuerpos con la mayor prontitud. 




Amelia Frank-Vitale es un estudiante de posgrado haciendo su doctorado 
en antropología social en la Universidad de Michigan. Agradece a Gustavo Campos, poeta y escritor hondureño, por su colaboración en redactar la versión de este texto en español.


Versión en inglés y español: Youthcirculations.com