martes, 16 de enero de 2018

Gustavo Campos: el joven escritor fronterizo. Por Kalton Bruhl



Foto: Ulises Alvarado

Por Kalton Bruhl

Gustavo Campos es un escritor multifacético (narrador, poeta, ensayista, periodista, crítico literario) que nació en 1984 en la ciudad de San Pedro Sula. Por su edad, escapa de los esquemas generacionales propuestos hace algunas décadas por Galel Cárdenas y Helen Umaña: la generación del 84, denominada “posvanguardia” (los nacidos entre 1954 y 1983) y los que llamaron tempranamente como “los novicios” (nacidos después de 1984). Gustavo Campos, debido a su edad, es un escritor considerado “fronterizo” debido a que participa entre ambas generaciones del esquema anteriormente propuesto.

Este escritor, escapista de etiquetas, recién se adjudicó el Certamen Centroamericano Permanente de Novela Corta 2016, en su séptima edición, que convoca la Sociedad Literaria Hondureña (Soliho) junto a la Dirección Ejecutiva de Artes y Cultura. Ya antes lo habían ganado dos hondureños, Jorge Medina García y Kalton Bruhl, y un guatemalteco y nicaragüense; asimismo dos certámenes fueron declarados desiertos.

La novela con la que ganó el certamen se titula “El libro perdido de Eduardo Ilussio Hocquetot”. Esta, como comenta el autor, ya había recibido menciones en dos certámenes anteriores. En el Concurso de Narrativa de la editorial barcelonesa Ediciones Oblicuas, en 2014, y cuyo jurado la valoró positivamente y recomendó su publicación. En 2016, el mismo libro quedó entre las cinco obras finalistas del Premio Centroamericano de Novela Roberto Castillo 2016, siendo jurado al novelista y poeta Manlio Argueta (salvadoreño) y el periodista y sociólogo Óscar Núñez Olivas (costarricense).

Campos, por su parte, destaca en el ambiente literario nacional y centroamericano. El escritor, crítico literario y director de maestría de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona Jorge Carrión (finalista del Premio Anagrama de Ensayo 2013) lo incluyó en un listado de 50 autores de América Latina y España que a su juicio consideraba como los más representativos de la producción literaria joven de la lengua en nuestra época. Su objetivo era elaborar una antología del futuro de la literatura en español. Dentro de su selecto grupo desfilan nombres importantes de la literatura actual: Elvira Navarro, Rita Indiana, Santiago Roncagliolo, Rodrigo Hasbun, Alejandro Zambra, Lucía Puenzo, Andrés Neumán, Maurice Echeverría, entre otros.

En el 2011, el novelista Sergio Ramírez (Premio Alfaguara 1998; Premio José Donoso 2011 y Carlos Fuentes 2016 y Premio Cervantes 2017) lo incluiría en un par de antologías, tanto de poesía como de narrativa como uno de los mayores exponentes de la literatura centroamericana y del caribe en la actualidad.

Una lectura y relectura a los estudios realizados por distintos escritores y académicos sobre la obra de Campos podría resumirse en que el autor incursiona en el “intersticio intergenérico y cuyos repuntes lúdicos encuentran sus realizaciones más logradas en los juegos literarios. Las repetidas menciones de autores y obras, las continuas citas, los juegos de palabras, de estilos, de tramas, en mezcla heteróclita con referencias comparables a la música, la fotografía, el cine, hacen de los textos órbitas de renitencias de intertextualidad literaria y multimedial” (H. Leyva). El escritor hondureño publicado en Tusquets, León Leiva Gallardo, considera la novela galardonada como “un texto formidable y atrevido”, donde el autor tiene mayor seguridad en sí mismo y logra en sus juegos y provocaciones “mayor aplomo” en el tono juguetón y burlón del libro.

Gustavo Campos es un escapista de la literatura misma. Lo que lo convierte, en este mundo posible de contradicciones, en un escritor original. No busca hacer literatura sino obras. En resumidas cuentas, ha decidido, siendo original, no serlo, mantenerse condenado a elegir la mejor connotación. Honesto es. Y seguirá siéndolo. Su exploración seguirá abriendo espacios y tiempos tras los bastidores y las fronteras del lenguaje.
Fotos: Ulises Alvarado.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Manifestaciones y toma de carreteras en San Pedro Sula.18.12.2017.





La Felipe Zelaya, sector sureste, salida a La Lima.

Antes de las 2:00 p.m., en el desvío a la Felipe Zelaya, lugar donde murió un joven a horas de la mañana, cuatro individuos dispararon desde una camioneta blanca aproximadamente 15 disparos. La camioneta subió la mediana y se desvió hacia la empresa a la cual ingresó: KiungshinLear (Honduras Electrical Distribution System), más conocida por los pobladores de la zona como “Lear”. Encontramos junto a los manifestantes casquillos de los disparos, tres en total. La carretera estaba bloqueada tanto en el desvío de la Felipe Zelaya como en el desvío de la Rivera Hernández y quizás todavía más adelante.

Joven asesinado por la mañana. 

Según declaraciones de personas los responsables eran agentes de seguridad de la empresa “Lear”. Unos, se la adjudicaban al jefe de seguridad de la empresa.

Uno de los jóvenes entrevistados dijo ser estudiante universitario y comenzó a relatarnos la teoría de Nicola Tesla y unas observaciones personales que tenía como proyecto universitario, pero que la misma universidad no daba mayor oportunidad al desarrollo de proyectos o investigaciones de este tipo. Sus estudios, que no condición de “vago” (estigmatización mediática contra los manifestantes que aseguran estar en contra de la reelección y su todavía enojo contra el desfalco del SEGURO SOCIAL (IHSS) por el Partido Nacional), era fácilmente detectable por su amplio vocabulario y facilidad de ordenar con coherencia sus ideas y entablar un diálogo.   

Horas después llegó la policía y conversaron con los pobladores de la Felipe Zelaya. Capturaron a dos individuos y se los llevaron en la patrulla. Varias motocicletas siguieron la patrulla para constatar que, en efecto, los llevarían a la posta y no los dejaría libres. Los dos sujetos iban escondiendo sus rostros con sus camisetas.

El vocero de la policía aconsejó a los indignados no ingresar a la empresa para quemar la camioneta.

Lo interesante, y a subrayar, es que, a falta de periodismo, cada poblador se está convirtiendo en periodista local, focalizado, pues son ellos quienes toman fotos y graban y las comparten por medio de las redes sociales.

Una frase que se me quedó grabada fue la que dijo el primer entrevistado: “vivimos ahora tras frontera tras frontera tras frontera”, lo que me pareció formidable y poético.

Al final, hubo un extraño contraste entre rabia y concienciación de parte de los manifestantes. Quemaron llantas frente a los portones de KiungshinLear. Hubo personas que atendieron el llamado de no lanzar piedras contra los portones y la caseta de ingreso, y soltaban, con una rabia contenida, las piedras, que caían al suelo sin ver acción. Otros, en cambio, no pudieron contenerse y sí lanzaron. Entre el grupo de manifestantes unos llamaban a la calma porque había aún personas trabajando dentro de la empresa, mientras otros solo obedecían su furia, la cual solo podía sosegarse mediante la venganza.






Puente Río Blanco, sector norte, salida a Choloma, Puerto Cortés.





Varios retenes de árboles caídos, quema de llantas, en el paso del puente Río Blanco. Encontré a dos amigos, mi amigo pintor Carlos Lamothe, que también andaba documentando, y Kossette, que andaba por mismas razones. Lo maravilloso es que al final del puente, de las tomas, un grupo de manifestantes jugaban “fútbol” en la carretera. Sí, como decimos en jerga catracha: “se quitaban el rigio jugando una potra”. Era un extraño y ambiguo ambiente de lucha y fiesta.


Barrio Las Brisas




El puente de Las Brisas, cerca a expocentro, se mantuvieron tomadas por la tarde con árboles y llantas quemadas. 

Sobre las elecciones en Honduras y sus secuelas. Amelia Frank-Vitale


San Pedro Sula, Cortés. Domingo, 3 de diciembre. Foto crédito:  autora.


11 de Diciembre, 2017

Después de más que dos semanas de las elecciones, Honduras aún no tiene un presidente electo oficialmente reconocido. En este texto, se habla de las elecciones y sus secuelas, enfocándose en la energía de resiliencia y resistencia de los jóvenes hondureños y las protestas y represiones que han surgido desde las elecciones. Se subraya cómo las carreteras y casetas de cobro son sitios importantes de tensión y destrucción. La autora actualmente está haciendo trabajo de campo para su doctorado en Honduras, enfocada en las experiencias de las personas deportadas en el valle de Sula, pero los resultados inesperados de las elecciones y sus secuelas han tomado, momentáneamente, el centro del escenario.

«La única cosa que nos ofrece Juan Orlando es El Pozo», me dice Irvin Daniel [i]. Por El Pozo se refiere a las nuevas cárceles —estilo «supermax»— que han construido en Honduras.
Una semana después de las elecciones, Irvin Daniel me explica por qué tanta gente está tan en contra de la reelección del presidente actual Juan Orlando Hernández (conocido como JOH). A sus 24 años, Irvin Daniel habla de su vida como una lucha diaria. Vive en Villanueva, en las afueras de San Pedro Sula, donde su familia ha construido una casa sobre tierra que antes se ubicaba en las vías ferroviarias. Irvin ha sido deportado dos veces de México. Está intentando terminar la secundaria y busca trabajo constantemente. En el último año asesinaron a su tío y a dos primos, uno de ellos después de haber efectuado su petición para asilo que fue rechazado por Estados Unidos. Como lo ve Irvin y mucha otra gente los últimos cuatro años de Orlando sólo han hecho la vida más dura para la gente joven que viven en las zonas marginadas.


San Pedro Sula, Cortés. Domingo, 3 de diciembre. Foto crédito:  autora.

La Elección

A las cuatro de la tarde del día 26 de noviembre cerraron las mesas de votaciones en Honduras. Sin embargo, por la noche, no había aún resultados. Esto fue doblemente inusual: por una parte, es la primera vez que cierran los centros de votación tan temprano, y por otra, normalmente ya para las 11 de la noche los votos han sido contados declarándose al ganador.
Con más o menos 50% del voto reportado, Salvador Nasralla, del partido de oposición, conocido como la Alianza de Oposición (integrado por varios partidos políticos) iba ganando por 5 puntos porcentuales. Estadísticamente, parecía asegurarse el gane de la Alianza. Sin embargo, esta misma noche, Juan Orlando se auto declara como ganador. Cabe mencionar que el instituto encargado del conteo de votos, el Tribunal Supremo Electoral (TSE), está conformado por personas —afines— puestas por Orlando. El TSE continúa posponiendo un anuncio final oficial, citando variadas y muchas veces raras razones. En algún momento, el TSE anuncia que la tecnología electoral (el sistema) se cayó y tuvieron que reiniciarla. Después el TSE dijo que muchos de los votos de las zonas donde domina la Alianza tenía irregularidades y se requería un escrutinio aparte. Improbable y dudosamente, en la semana siguiente, el TSE dio nueva información preliminar indicando que ahora Orlando iba ganando por 1.5%, con el conteo final pendiente.
Hoy, dos semanas después de cuando los hondureños votaron, siguen sin tener un resultado oficial.
Mientras la declaración del TSE sigue pendiente, su divulgación y aprobación parece cada vez menos relevante. El hecho de haber estado posponiendo durante tanto tiempo los resultados se ha generado mucha confusión que no ha servido sino para aumentar el sentimiento de indignación popular a razón de que Orlando y el Partido Nacional —partido gobernante— están cometiendo fraude para mantenerse en la presidencia.
Mientras, la gente está manifestándose en las calles exigiendo que el voto popular sea respetado y lo admita y ceda Orlando. Después de dos días de manifestaciones masivas, que incluía la quema de las casetas de cobro de peaje, bloqueo de carreteras y saqueo de tiendas, el gobierno dictó un «toque de queda» a nivel nacional, suspendiendo las garantías constitucionales prohibiendo que la gente salga de sus casas entre las 6 de la tarde y las 6 de la mañana. [ii]

Los militares y los policías han contestado a los manifestantes intensificando con mayor violencia la represión. Al menos 14 personas han sido asesinadas por las fuerzas de seguridad desde las elecciones y 844 personas están actualmente detenidas. [iii]


San Pedro Sula, Cortés. Domingo, 3 de diciembre. Foto crédito:  autora.

Irvin Daniel —y otros jóvenes como él— están en las primeras líneas de estas protestas. La gente de su edad era muy joven cuando, en 2009, un golpe de Estado removió al presidente Manuel Zelaya Rosales, elegido democráticamente. Desde su desahucio, el Partido Nacional ha estado en poder del país. Irvin Daniel ha experimentado ocho años, la mayoría de su vida de adulto, debajo del mandato de un solo partido.

En los Estados Unidos una presidencia de ocho años es común, pero en Honduras la Constitución prohíbe claramente la reelección. El golpe en contra de Zelaya fue justificado precisamente porque él estaba planeando hacer un referéndum para medir el interés del pueblo en cambiar la constitución para permitir la reelección. Orlando no ha ido por este camino; en su lugar, cambió los jueces de la Corte Suprema de Justicia del país, haciendo injerencia en otro poder del Estado. Como consecuencia, los nuevos jueces decidieron que al prohibir la reelección se violan los derechos humanos de un individuo: así se abrió camino para que Orlando pudiera volver a ser candidato para la presidencia, aunque la constitución en sí sigue sin cambiarse y prohibiendo la relección. Sin importar lo legal, la idea que una sola persona pueda continuar como presidente más de un periodo no le parece bien a una gran parte de la ciudadanía hondureña, quien, históricamente, ha vivido debajo de regímenes militares casi igual de frecuente como regímenes civiles. Con frecuencia se habla de la reelección como dictadura.

La López
En el Sector de la López Arellano, la región más poblada de la tercera ciudad más grande de Honduras, Choloma, los residentes se han estado organizando para este momento desde el golpe de 2009. Carlos, uno de los organizadores de La López, dice que están listos para resistir cualquiera represión que esté por venir. Pregunté a unos jóvenes que estaban cuidando el bloqueo de la carretera en frente de la zona de Carlos, ¿qué es lo que harían si se declara Orlando como ganador? Me respondieron que eso implicaría guerra. Un adolescente con una camiseta cubriendo la mayor parte de su cara me dice que están listos para levantarse en armas de ser necesario. No aceptarán cuatro años más de la misma represión, marginalización y violencia.
La violencia en La López es notable. Algunas partes de la sociedad han alabado a Orlando por haber iniciado una disminución significante en la tasa de homicidios del país [iv], pero estos avances en la seguridad se han experimentado de una manera desigual. En barrios como La López, los homicidios siguen siendo frecuentes, mientras otras formas de violencia e inseguridad acontecen. Choloma ha visto un incremento de homicidios en el año pasado. Mientras los militares patrullan actualmente para reforzar el toque de queda por todo el país, en barrios como La López la presencia de autoridades militarizadas tiene una larga historia. En las zonas urbanas y pobres de las ciudades del país, la Policía Militar (PMOP, una nueva fuerza iniciada por Orlando) es una presencia común. Y la represión que representa —especialmente para hombres jóvenes y pobres— no es nada nuevo.

Sector López Arellano, Choloma, Cortés. Viernes, 1 de diciembre. Dos miembros del equipo del bloqueo. Uno presenta el casquillo de la bala que se encontró en el suelo. Foto crédito:  autora.
La noche antes de cuando visité a Carlos y su equipo los militares dispersaron una protesta en la carretera. Para hacerlo, los militares lanzaron gas lacrimógeno y dispararon balas a la gente para vaciar la calle. Cuando los manifestantes regresaron a su barrio, las autoridades los persiguieron, tirando todavía mientras los manifestantes buscaban refugio dentro de sus casas. Los chavos me muestran los huecos que dejaron las balas. Encuentro y recojo el casquillo de una bala.

Focos de Resistencia
El mismo día, en La López, cuando militares dispararon a adolescentes no armados que corrían para sus casas, otros manifestantes quemaron la caseta de cobro de peaje camino a Villanueva, en el lado sur del valle de Sula. Vale resaltar que los manifestantes han dejado inoperables todas las casetas de peaje a través del valle. Hasta la fecha ni una ha vuelto a funcionar.  

Carretera de San Pedro Sula a Villanueva, Cortés. Jueves, 30 de noviembre. Manifestación y la caseta de cobro en llamas.  Foto crédito:  autora.


Esto tiene su componente simbólico: las casetas de cobro (peajes en Honduras) son un foco para el desasosiego. Representan un modelo particular de negocio extractivo que se ha apoyado por el Partido Nacional desde que llegaron al poder después del desahucio de Zelaya. En un intento para atraer inversión privada, una gran parte de los recursos del país ha sido concesionada a compañías privadas —muchas veces extranjeras—. Los fondos de varias de las casetas de cobro van directamente a compañías privadas, ni al estado ni al pueblo. A cambio, se supone que la compañía debe preservar en buenas condiciones la carretera, pero esta parte del trato no siempre se cumple. Además, el cobro es exagerado para la mayoría de la población que vive en pobreza. También, el tráfico se amontona de una manera insoportable mientras por los cuatro carriles se baja la velocidad para que los vehículos pasen por las casetas. La quema de las casetas, entonces, es un acto de resistencia simbólica cuyo reclamo es al estado y a sus políticas de privatización exigiendo la libertad de circulación. 
En las semanas antes de las elecciones, casi todas las personas con quien hablaba apoyaban a la Alianza, con solo dos excepciones: dos individuos empleados por el gobierno. Pero mientras la gente manifestaba su preferencia para la Alianza, estos declaraban, a su vez, su convicción de que el Partido Nacional iba a cometer fraude para mantenerse en el poder. A pesar de este cinismo manifiesto, la población salió a votar en números muy altos, incluyendo gente joven como Irvin Daniel y los muchachos de La López.
Moviéndome por el valle de Sula, se escuchan con frecuencia gritos de «¡Fuera JOH!». Bajo «toque de queda», por sus ventanas, la gente pone en alto volumen la canción que se ha convertido en un himno: “JOH, es para fuera que vas.” A modo de protesta, las personas salen de sus casas pegando a sartenes y ollas al ritmo de la canción, desafiando el «toque de queda» y a la vez al gobierno del Partido Nacional.

La pregunta ahora es qué es lo que va a pasar cuando se declare de manera oficial al nuevo presidente. Si el TSE nombra a Juan Orlando Hernández como el ganador —lo que parece cada vez más probable— las manifestaciones que empezaron con jóvenes bloqueando carreteras y quemando las casetas de cobro probablemente crecerán. En qué se convertirá y qué sucederá, y cómo responderá el estado, queda aún sin saberse.




[i] Este nombre y todos los nombres usados en este ensayo son pseudónimos.

[ii] Después de cuatro días, el horario del «toque de queda» fue reduciéndose, poco a poco, especialmente después de un reporte de Amnistía Internacional que condenó la suspensión de los derechos humanos. Si antes el horario comprendía 12 horas, de 6 de la tarde a 6 de la mañana, este pasó a las 8 de la noche, luego a las 10 de la noche, siendo, finalmente, suspendido completamente.  

[iii] Después de cuatro noches del «toque de queda», un batallón de los policías, los Cobras (Fuerzas especiales de la Policía Nacional) iniciaron una huelga de un día, adjudicándose su papel apolítico y que no querían ser usados como herramientas de represión por medio del gobierno. Fue una cosa fuerte e inesperada, pero limitada en su impacto.

[iv] También los jóvenes universitarios están jugando un papel importante en las manifestaciones actuales. Hace poco ellos encabezaron un movimiento fuerte que buscaba justicia en la educación universitaria pública, haciendo huelgas y logrando ver la destitución de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Ellos sufrieron alta represión en su lucha, la cual, dicen varios, los ha preparado bien para aguantar cualquiera represión que viene en estos momentos pos-electorales.

[v] Hay cierta duda si las estadísticas que se reportan durante el tiempo de Orlando son completamente precisas. Por ejemplo, un cambio en la manera por la cual se mantiene las cifras de homicidios —requiriendo una autopsia y un reporte de Dirección General de Medicina Forense— podrían sub-contar (omitir) homicidios en un país donde solo hay tres ciudades que cuentan con una oficina Forense y donde la tradición requiere un entierro de los restos de los cuerpos con la mayor prontitud. 




Amelia Frank-Vitale es un estudiante de posgrado haciendo su doctorado 
en antropología social en la Universidad de Michigan. Agradece a Gustavo Campos, poeta y escritor hondureño, por su colaboración en redactar la versión de este texto en español.


Versión en inglés y español: Youthcirculations.com 

miércoles, 29 de noviembre de 2017

MANIFIESTO DE LOS INTELECTUALES Y ARTISTAS DE HONDURAS SOBRE LOS COMICIOS ELECTORALES 2017

MANIFIESTO DE LOS INTELECTUALES Y ARTISTAS DE HONDURAS
SOBRE LOS COMICIOS ELECTORALES 2017

Las y los firmantes, escritoras, escritores, artistas, trabajadoras y trabajadores del pensamiento y la cultura en Honduras, ante los sucesos relacionados con el proceso electoral realizado en el país el 26 de noviembre recién pasado, expresamos lo siguiente:

Desde el mismo momento que una Corte Suprema de Justicia politizada autorizó la reelección inconstitucional de quien ostenta actualmente la Presidencia de la República, sabíamos que estábamos frente a un proceso marcado por la ilegalidad. Sin embargo, al cerrarse las opciones, el pueblo hondureño decidió participar. Los resultados preliminares muestran una marcada disminución del alto grado de abstencionismo que caracterizó los dos procesos electorales previos.

Esta voluntad expresada por el pueblo hondureño de encontrar una salida a la situación del país por medio de las urnas se encuentra en peligro inminente de desembocar en una nueva y grave crisis política.
Ante la negativa del Tribunal Supremo Electoral de difundir los resultados en el plazo pertinente, y dadas las contradicciones evidentes entre la tendencia —calificada de irreversible— a favor del candidato de la Alianza Opositora y los nuevos resultados difundidos, que de manera progresiva se inclinan hacia el presidente en funciones, existen fundadas reservas sobre la imparcialidad del Tribunal. 

 Por otra parte, la difusión de rumores hecha desde círculos allegados al partido de gobierno sobre un toque de queda, así como el llamado del presidente (a la vez candidato inconstitucional) de defender lo que él asegura es la continuidad de su mandato por cuatro años más, contribuyen a crear un ambiente de inestabilidad y zozobra, caldo propicio para las provocaciones.

Las Fuerzas Armadas, que en 2009 ejecutaron un golpe de Estado contra el entonces presidente Manuel Zelaya, por promover una reelección inconstitucional, han avalado una clara y abierta violación de la Constitución de la República por parte del actual mandatario. En los actuales momentos, contingentes militares se movilizan en las principales ciudades del país, especialmente en Tegucigalpa, lo que contribuye a aumentar el temor de la población.

En estas circunstancias, existe la posibilidad fundada que los resultados que el Tribunal Supremo Electoral presente el próximo jueves 30 de noviembre no sean confiables, y que representen una burla a la voluntad manifiesta del pueblo hondureño, que se ha pronunciado contra la reelección ilegal.

Por lo anterior, a la comunidad nacional expresamos que como ciudadanos y ciudadanas tenemos la obligación de defender la voluntad mayoritaria expresada en las urnas, de forma pacífica y evitando la confrontación. Sin embargo, en caso extremo, nos ampara el artículo 3 de nuestra Constitución, que establece que: “Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas o usando medios o procedimientos que quebranten o desconozcan lo que esta Constitución y las leyes establecen. Los actos verificados por tales autoridades son nulos. El pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional”.

A las Fuerzas Armadas demandamos cumplir con su papel de garantes de la Constitución de la República y no prestarse a la violación de los derechos elementales del pueblo hondureño.
A los observadores internacionales, representaciones diplomáticas, organismos internacionales y comunidad internacional en general, les pedimos mantener su atención en los resultados de este proceso y contribuir para que el Tribunal Supremo Electoral actúe con transparencia.

A los escritores, escritoras, artistas e intelectuales del mundo, les pedimos permanecer atentos de lo que sucede en nuestro país y sumarse a la denuncia inmediata de cualquier violación de los derechos humanos, entre ellos, el derecho del pueblo de elegir a sus gobernantes.

Dejamos claro que el presente manifiesto no tiene fines partidarios. El compromiso es con la legalidad, con Honduras.

Tegucigalpa, 29 de noviembre de 2017.


Nombre
Ocupación
Identidad
1.       Albany Flores Garca
Escritor e historiador

2.       María Eugenia Ramos
Escritora

3.       Néstor Ulloa
Poeta, catedrático universitario

4.       Carlos Alberto Cedeño
Músico

5.       Gabriel Vallecillo Márquez
Artista

6.       Suyapa Portillo, PhD
Chicano/a Latino/a Transnational Studies, Pitzer College

7.       Helen Umaña
Escritora

8.       Carlos Alberto Midence Matute
Músico y arquitecto

9.       Pavel Cruz
Cantautor

10.    Ondina M. Zea
Escritora

11.    Julia Carolina Herrera
Escritora, académica y cineasta

12.    Miguel Ángel Acosta Flores
Escritor y catedrático

13.    Gustavo Campos
Escritor e investigador

14.    Emilio Álvarez Quioto
Músico y compositor

15.    Venus Ixchel Mejía
Escritora y cantautora

16.    León Leiva Gallardo
Escritor

17.    Paola Flores
Bailarina y catedrática

18.    Divina Alvarenga Isaula
Escritora y politóloga

19.    Carlos Ordóñez
Escritor, catedrático universitario

20.    Murvin Andino Jiménez
Escritor, catedrático universitario

21.    Irene Maradiaga Orellana
Artista visual, música

22.    Lourdes Soto
Trabajadora social, fotógrafa

23.    Luis Madrid
Fotógrafo, promotor cultural

24.    Edgar Valeriano
Actor de teatro

25.    Otoniel Natarén Álvarez
Poeta

26.    Fernando Rey (Fer King)
Músico, cantautor, escritor

27.    Suny Arrazola
Correctora de estilo

28.    Perla Lusete Rivera Núñez
Escritora

29.    Dennis Ricardo Arita Mejía
Escritor

30.    José Luis Herrera Somoza
Músico

31.    Sayda Bulnes
Soprano y cantautora independiente

32.    Fabricio Estrada
Escritor

33.    Héctor Efrén Flores (Chaco de la Pitoreta)
Escritor y gestor cultural

34.    Guillermo David Recinos
Músico

35.    Jairo Alberto Mejía Rodríguez
Editor y escritor

36.    Yadira Eguigure
Escritora

37.    Carolina Torres
Escritora

38.    Pavel Níñez
Músico, escritor y pedagogo

39.    Mayra Oyuela
Poeta y escritora

40.    Samaí Torres
Periodista

41.    César Lazo
Poeta

42.    Néstor Sosa
Músico y abogado

43.    Saúl Mayorquin
Escritor y gestor cultural

44.    Erick Tejada Carbajal
Químico y columnista

45.    Delmer Membreño
Fotógrafo y periodista

46.    César Manzanares
Artista plástico

47.    Yolani Martínez
Poeta y escritora

48.    Edilberto Borjas Guzmán
Escritor

49.    Armando José Ramos
Escritor e historiador

50.    Gustavo Zelaya Herrera
Filósofo y escritor

51.    Hermes Zelaya Herrera
Actor

52.    Johanna Burgos
Escritora y catedrática universitaria

53.    Alex Darío Rivera
Catedrático y escritor

54.    Josefina Álvarez Quioto
Escritora

55.    Venus Ixchel Mejía
Escritora

56.    Alex Goevanni Galo
Artista visual

57.    Olga Iris Mencía
Escritora

58.    Leticia Salomón
Escritora e investigadora

59.    Milton Benítez
Periodista

60.    Karen Valladares
Escritora

61.    Fabio Castillo
Escritor

62.    Mario Hernán Mejía
Catedrático

63.    Soledad Altamirano Murillo
Escritora, catedrática de literatura

64.    Melissa Merlo
Escritora

65.    Rommel Martínez
Poeta

66.    Claudia Lucía Rodezno
Máster en Literatura

67.    Armando Maldonado
Poeta y editor

68.    Ludwing Varela
Escritor

69.    Alex Meza Lizardo
Sociólogo e investigador

70.    Josué Polanco
Filósofo y catedrático

71.    Felipe Rivera Burgos
Poeta y escritor

72.    Leonel Alvarado
Poeta y escritor

73.    Ludwing Varela
Escritor

74.    Alex Meza Lizardo
Sociólogo e investigador