jueves, 24 de diciembre de 2015

e-BOOK EDITORIAL UNIONSVERLAG



Honduras en alemán por EDITORIAL UNIONSVERLAG (Zurich, Suiza).
Jessica Sánchez, Kalton Harold Bruhl y Gustavo Campos.

e-Book: EUR 2.99

Aus dem Spanischen von Stephanie von Harrach, Willi Zurbrüggen, Elisabeth Müller.


 Gustavo Campos, Jessica Sánchez, Carlos Rodríguez
Alianza Francesa de San Pedro Sula. 2012.

Gustavo Campos, Murvin Andino, desconocido, Kalton Bruhl. 
Santa Rosa de Copán. 2011.

Gustavo Campos y Kalton Bruhl. Tegucigalpa, M. D. C. 2016.



viernes, 4 de diciembre de 2015

Recuerdo imperecedero: Aute para siempre.

Con Luis Eduardo Aute en Festival Internacional 
de Poesía de Granada, Nicaragua, 2015. 
Ese día Aute me dedicó una canción:
"Al joven poeta hondureño..."
Sin duda una noche inolvidable.

Con Luis Eduardo Aute en Centroamérica Cuenta,
Managua, Nicaragua, 2015.


Más en Palmereando

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Novedades de fin de año.







Esas noticias que restauran espíritus maltrechos.

Hoy recibí dos agradables sorpresas: 

1.- Por la mañana una amiga, estudiante de Letras de la UES, me comentó su sorpresa al darse cuenta de que en la Universidad de El Salvador estaban estudiando Los inacabados (Premio Europeo Hibueras 2006) como parte de la clase de Literatura Salvadoreña y Centroamericana. Además hubo una pregunta sobre la obra en su examen final: "Explique brevemente la técnica de Los inacabados de Gustavo Campos". También se estudió sobre los nuevos aportes que este libro hace a la narrativa centroamericana. Esta noticia me encantó porque en mi país pocas personas la han leído, y dos o tres personas la han reseñado, entre ellos Hernán Antonio Bermúdez y Jorge Martínez, el primero con una reseña y el segundo con un ensayo. También vale acotar que me sorprende aún más debido a que al final solo 300 ejemplares se publicaron en 2010. Y lo que causa más satisfacción es que no fue una lectura impuesta como solemos hacer en nuestro país. Pensé que el libro había muerto en Honduras.

2.- Hoy me llegó el libro "Óscar Acosta: Lucidez creativa", en homenaje al poeta, narrador, diplomático y gran ser humano como lo fue él, el cual se presentó recientemente en Tegucigalpa y que tuvo por instituciones involucradas la UNAH, Fundación para el Museo Del Hombre Hondureño, esfuerzo a cargo de los compiladores Hernán Antonio Bermúdez y Carlos López Contreras, de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional.
 
En él aparecen 21 autores -poetas, narradores, críticos de literatura, ensayistas, profesores universitarios-: Leonel Alvarado, Héctor M. Leyva, Rigoberto Paredes, Hernán Antonio Bermúdez, Sara Rolla, Eduardo Bähr, José Antonio Funes, José González, Rafael Leiva Vivas, Roberto Flores Bermúdez, Giovanni Rodríguez, Rolando Kattán, Gustavo Campos, Rafael Heliodoro Valle, Arturo Mejía Nieto, Pablo Antonio Cuadra, Ramón Oquelí, Julio Escoto, Helen Umaña, Luis Jíménez Martos y Segisfredo Infante.
 
Agradezco la oportunidad que se me dio de participar. Más que merecido el homenaje al poeta Acosta. Además, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras decidió que este año académico llevara su nombre.

jueves, 19 de noviembre de 2015

OSCAR ACOSTA: Lucidez creativa. Hernán Antonio Bermúdez

  
Palabras pronunciadas por Hernán Antonio Bermúdez en la presentación del libro "Oscar Acosta: lucidez creativa", el pasado 17 de noviembre.



OSCAR ACOSTA: Lucidez creativa

    Este libro surge de la iniciativa de Carlos López Contreras, quien me solicitó colaboración para ensamblarlo. Así, tuve a mi cargo reunir los textos numerados del 1 al 13. Los restantes, del 14 al 21, fueron escogidos por el excanciller López Contreras y provienen del libro “Oscar Acosta, poeta de Honduras”, publicado en  1996 por la Editorial Guaymuras.

   Para resumir el contenido de esta compilación de valoraciones múltiples, se ha constatado que Oscar Acosta tiene tres vertientes (o dimensiones) que le hacen memorable y digno de reconocimiento:

-Escritor y poeta.- Su escritura poética se caracteriza por la fluidez y la llaneza verbal, por un lirismo austero, frágil, a menudo al borde de la prosa, hecha con lenguaje simple y frases coloquiales que, sin embargo, adquieren una cierta entonación musical. 

  Con Oscar Acosta se comprueba, una vez más, que la poesía surge tanto de la depuración y rigor en el uso de las palabras como de la melodía que éstas generan.

  En calidad de narrador, le bastó publicar El arca (relatos cortos) para asestarle un golpe demoledor al costumbrismo narrativo al apelar a la fantasía y a la imaginación. Así, incidió en la renovación del cuento en Honduras.
  Además, fue el biógrafo de su mentor Rafael Heliodoro Valle y co-autor de varias antologías de poesía y cuento hondureños.

- Gestor cultural, editor de libros y revistas.-    Se destacó como un incansable “maestro de obra” y animador de nuestra cultura literaria  mediante las publicaciones a su cargo, y la fundación de editoriales, en base a criterios y parámetros exigentes. Con ello logró “elevar los estándares” del material publicado. Fue, además, un constante buscador de autores nuevos o inéditos a quienes generosamente concedía espacios en el circuito que manejaba (diarios “El Día” y luego “El Heraldo”, revistas “Extra”, “de la Universidad”, “de la Academia de la Lengua”, etc.). 

-Diplomático.- Representó al país en el exterior con brillo y solvencia. Gracias a su formación y bagaje literarios pudo establecer relaciones fluidas con los escritores y literatos de los países donde estuvo acreditado (Perú, España, Italia). Es más, en Lima (su primer destino diplomático) publicó El arca (1956) y Poesía menor  (1957). En Madrid aparecieron  su antología Alabanza a Honduras (1975) y Poesía: selección 1952-1971 (1976). En Roma reeditó su biografía sobre Rafael Heliodoro Valle (1981).

  Sus estadías en el exterior como diplomático enriquecieron su producción como escritor. Y su condición de hombre de letras le abrió puertas y contactos a su labor diplomática.

  En definitiva, el trabajo literario y cultural de Oscar Acosta –lejos de disminuir- continuó y se acrecentó durante su tránsito por la diplomacia, de tal manera que esas tres vertientes suyas son inseparables.

  A demostrar ese aserto apunta el libro que esta noche se presenta, en el entendido  de que el mejor homenaje a un autor es leerlo.

                                                                                                     Gracias.

martes, 10 de noviembre de 2015

“El poeta destruye y revaloriza la poesía”


Foto: Armando García 


 

  Entrevista de diario El Heraldo a Gustavo Campos.

Por Oscar Urtecho

2012


Con apenas 28 años y cinco libros a cuestas, es evidente que este escritor sampedrano se ha tomado en serio su oficio y busca construir una obra sumamente original y de calidad.
Gustavo Campos confiesa que siempre ha sido un hombre ensimismado y que hasta “ahora platica un poquito más”. Afortunadamente, en esta entrevista no dejó que esta confesión influyera sobre sus respuestas y habló largamente sobre su condición de escritor, su vida y las luchas que hay detrás de su obra.
Tiene apenas 28 años y ya ha publicado cinco libros: Habitaciones sordas, Desde el hospicio, Bajo el árbol de Madeleine, Los inacabados y Katastrophé. Un conflicto existencial y estético recorre toda su obra: Campos busca establecer un diálogo con los grandes referentes de la literatura mundial, a quienes cita obsesivamente, pero también quiere distanciarse de ellos y crear una obra absolutamente original. Esta ardua y optimista meta que se ha propuesto deja en evidencia la extrema seriedad con que Campos ha tomado el oficio de escritor. Estas son sus palabras:


O.U. ¿En qué consiste la educación de un escritor?

G.C. En la lectura, pero más en las experiencias. Yo siempre he manejado que si se dice algo en el discurso y se siente muy real, es porque esa persona ya lo tenía en su interior. Para decirlo clínicamente, es una especie de patología del ser y hay algo que la desencadena y uno empieza a escribir y a encontrarse uno mismo en otros poetas. Para mí esto consistió en una gran actividad de lectura, tanto que incluso no podía establecer ningún vínculo con nadie. Yo siempre había tenido problemas de niño, era callado, ensimismado, ahora platico un poquito más, antes era imposible que me sacaras una palabra, y por medio de la lectura encontraba que había otras personas similares a mí y me volví obsesivo con la lectura. Yo no hacía nada más que leer, leer, leer, leer.


En tu primer libro, Habitaciones sordas, algunos versos parecen hechos para escandalizar o crear aversión. Luego, en Bajo el árbol de Madeleine y Desde el hospicio, se vuelven más estilizados, incluso hacen referencias críticas a la poesía nacional. Hablanos un poco de la evolución que hay entre tu primer texto y los otros.

Yo he tenido la fortuna de ser bastante objetivo con eso. Habitaciones sordas estuvo un año en la editorial antes de publicarse, obviamente fue un año de lecturas, de trabajo, y para ese entonces ya estaba también Desde el hospicio. Hubo un momento en que ya no quería publicar Habitaciones sordas y por eso cuando presenté este libro, dos años después de su elaboración, también leí poemas de Desde el hospicio. Básicamente le quería dar a entender algo a la gente, era como hablar mal de ese primer libro, como decir que era solo el primer intento. Habitaciones sordas era un grito solitario. En la época en que lo escribí sentía una identificación con todo aquello que fuera feo, que fuera horrible para la gente, porque yo consideraba que estaba en ruinas y que solo aquello que estaba en ruinas podía tener algún significado de bienestar para mí. Yo detestaba lo bello porque miraba que todo el mundo lo admiraba, y que lo feo todo el mundo lo detestaba, y yo me sentía parte de todo lo feo. Con Desde el hospicio trato de bajar ese grito y hacer ese diálogo que decís con varios escritores, pero también con autores que a mí me gustan y con la misma poesía. Por ejemplo: en el primer poema de Desde el hospicio es la poesía la que habla, cuando dice “Me alimento de poetas que fracasaron en su vida”. Bajo el árbol de Madeleine también es contemporáneo a esos, pero en él la intención era otra. Madeleine es la poesía, por eso el libro se llama Bajo el árbol de Madeleine, pero Madeleine también es la locura, porque así se llamaba un recinto para los locos, según cuenta Michel de Foucault en Historia de la locura en la época clásica.


Tengo entendido que tu papá se suicidó. ¿Cómo influyó esto en tu vida y en tu oficio de escritor?

Antes de que mi padre se suicidara, yo ya escribía y leía, porque mi papá era un gran lector y él me daba libros y me decía: “Tenga, niño, lea”, ese fue mi primer acercamiento. En ese entonces muchas cosas empezaban a cambiar, había un tema de violencia intrafamiliar y yo era el único que confrontaba a mi padre, a quien respetaba y admiraba mucho. El padre es generalmente el muro de disciplina en el que uno siempre pega, pero si ese ideal de disciplina se empieza a agrietar y vos le perdés el respeto, entonces vos lo querés saltar, y quizá por eso ahora yo en la literatura siempre quiero estar rompiendo con algo. Si yo ya evidenciaba cierta tendencia al aislamiento, el suicidio de mi padre lo que hizo fue encerrarme más, por el shock, en una especie de investigación de mi alma, espíritu, corazón, que estaba muy maltrecho y yo necesitaba restaurarlo y entenderlo, y en esa búsqueda de comprensión de mí mismo me interné en los libros tratando de descubrir algo que me ayudara a explicarme por qué sucedían estas cosas. En algún lugar de Desde el hospicio dice: “Los versos fueron mi única familia”, y al tomar esa nueva familia que era la literatura, también tenía que chocar con ella, romper con ella, y empecé a golpear ese ideal de literatura porque me desencantó. En mis libros siempre hay una especie de devaluación, de riña con la literatura. Si te soy sincero, yo no hubiera querido ser escritor, y por eso es que me molesto, es como si me hubiera tocado una maldición a lo mito griego por algo que me han obligado a ser, porque yo quisiera hacer otras cosas, pero de pronto soy muy ensimismado para hacerlas.


Esta idea del escritor predestinado es demasiado romántica, ¿no te parece?

Sí, yo tenía cierto romanticismo al inicio, en mis primeros libros, pero luego afortunadamente empecé a descubrir mi voz. Pero sí, yo me imaginaba idílicamente y románticamente, tenía esa visión lautremoniana de que moriría joven, a los 23 años, que todo acababa, que todo se devastaba, y que la única razón eran los libros. Después de eso pasé a otro plano, desde la posmodernidad, con ese afán de estar contra la misma estructura, porque cuando vos descubrís que la literatura es tu herramienta de salvación, entonces querés estarla jodiendo, rompiendo con ella, porque uno se forja en la poesía y peleando con ella, en una especie de duelo de titanes, la utiliza como herramienta para destruirla y para revalorizarla de alguna manera, quizá porque el poeta quiere encontrar su propio espacio en la poesía, encontrar que uno también puede hacer algo.


Cuando decías que buscás romper con la literatura, estás dando por sentado que hay una tradición con la cual romper. ¿Con qué rompe un escritor hondureño?

La pregunta es difícil de responder. Cuando empiezo a escribir no estoy rompiendo con ningún escritor hondureño. Los inacabados, Desde el hospicio, son como los cimientos con los cuales he empezado a construir una obra, porque a veces parece que aquí en Honduras estamos condenados a elaborar solamente chozas. Hay buenos escritores, pero no se puede compararlos con un Joyce, con Beckett, con genios. Al principio era una cuestión de comprensión, de entenderme, de romper conmigo mismo. Luego me doy cuenta que también yo no valgo nada y encuentro que también puedo romper con otras formas, aunque no sean de acá, de Honduras. En ese momento era con la poesía de Roberto sosa, porque no era decididamente lo mío, yo estaba por otras tendencias, siempre me sentí más cercano a Nelson Merren, al mismo Edilberto Cardona Bulnes y a José Luis Quesada. Pero no es que he tenido literalmente la intención de romper con ellos, se trata más bien de la mentira que nos tenemos todos los escritores de que vamos a escribir una obra novedosa. Yo recuerdo que la primera mentira mía al acercarme a la literatura fue una que me dijo Jorge Martínez cuando le presenté mis primeros poemas, a los 16 años, me dijo: “Sabe qué, Gustavo, usted tiene que seguir escribiendo porque tiene un don que le pertenece a la humanidad y tiene que escribir para devolvérselo”. Entonces yo me quedé con esa idea de mártir, y era quizá el ego de creer que uno podía construir una buena obra para el mundo, de que yo sí tenía algo que decir. Ahora siento, con todo el movimiento que se está creando, que no hay excusa como para no elaborar una obra que no sea buena. Pienso que para Henry Miller, Charles Bukowski y para todos esos escritores malditos era más fácil escribir, porque vivieron en sociedades que se alimentaban de los mitos, así que ellos tenían un mercado, pero eso no existe aquí.


Respecto a eso, según Bukowski, algunos se quejan de que las condiciones en que viven les impiden escribir, pero quien no es escritor, sin importar las condiciones en que esté, no podrá escribir…

No es que me contradiga, pero estoy muy de acuerdo con eso. El problema es que podés ser buen escritor, pero no vas a tener la publicidad o el mercadeo que puede tener otro por allá, ese asunto de la mass media que te puede permitir mercadearte, venderte, la probabilidad de llegar, a través de las grandes editoriales, a un mayor número de lectores, aunque ahora existe la herramienta de Internet, que no hay que desdeñar. Cuando me refería a que para ellos era más fácil no lo dije desde del asunto de ser escritor, sino desde el asunto de que nosotros podemos acceder a libros de Henry Miller y de Bukowski o de Celine, pero ellos no pueden acceder a nuestros libros. Es una cuestión de política editorial, para ellos es más fácil por el mercado. En mi último libro, Katastrophé, yo hago una queja explícita: ¿no estamos en la obligación de crear una obra monumental al menos en retribución a toda la cooperación monetaria que nos han dado? No podemos pasar toda la vida quejándonos de las condiciones en que vivimos. Yo todos los libros que he publicado han sido con mi propio dinero, con préstamos. Escucho de mucha gente se queja porque no hay apoyo del gobierno, pero yo creo de forma parecida a José Luis Quesada: cuando un escritor es bueno, se sobrepone a cualquier obstáculo y lo pasa.


Siguiendo está línea de pensamiento, ¿para quién se escribe? ¿Debe el escritor supeditar su obra a las reglas del mercado?

No, no debe hacer eso. Para complementarte esta pregunta con una que me habías hecho anteriormente, con qué rompía como escritor, con qué escritores, creo que uno rompe con la misma escritura. Y es que a veces la literatura te aburre, yo les recomiendo a mis amigos que no lean, porque hasta los temas que van dentro de mis libros me parecen aburridos, pero también hay que ver qué tipo de literatura es la que aburre. Yo soy de los que opinan que uno tiene la libertad total de crear lo que uno quiera, algo que generalmente corresponde a la psique del escritor, a las frustraciones, preocupaciones, pero jamás debe estar supeditado a los mercados ni a que lo van a leer mejor si escribe de cierta forma. Pero te repito, y esto es algo que quizá a mucha gente no le guste, pero a mí la literatura normalmente me parece aburrida. A veces yo paso triste porque agarro un libro y luego otro y no encuentro algo, pero de pronto, de pronto encuentro algo y me siento tan pero tan contento y digo por fin…


Mencionaste a José Luis Quesada y Nelson Merren. ¿Qué diferencia mirás entre estos escritores “consagrados” y la generación de jóvenes poetas que busca hacerse un nombre actualmente?

Ellos tuvieron de alguna manera un motivo político, incluso Merren en el Color del exilio. Entonces cuando yo los leía sentía como una especie de separación, porque se veía como impostado y no ético. Merren se atrevía a lo social, pero desde otra perspectiva. No es el caso de Sosa, porque a qué persona le va a gustar que venga alguien y se autoerija la voz de todos. “Los pobres son muchos y por eso es imposible olvidarlos”, dice Sosa en tercera persona, dando entender que él es la voz autorizada para hablar del pueblo. Vos encontrás en los poemas de Nelson Merren y en los de José Luis quesada que también se habla de esto, pero desde dentro. Sosa es como si dijera yo no soy pobre y los estoy viendo y los estoy narrando desde una posición totalmente superior, como observador, como un pequeño dios, pero en Quesada encontrás que dice: “Nuestro tiempo es cruel y difícil, pero el amor lo sobrepasará, unos con otros nos ayudaremos”. Para concluir: ¿qué es lo que nos diferencia? Mayor libertad, porque nosotros, como somos una generación posterior, podemos observar aquello, valorar y escribir entorno a eso, si así lo queremos, porque, por lo menos en San Pedro Sula, siempre está esa intencionalidad de borrar el referente.


Me llama la atención que las objeciones que le hacés a Sosa son morales y no de índole formal, que es donde está la calidad de su obra. ¿No es injusto hacer ese tipo de objeciones?

Sí, y estoy consciente de eso. Cuando leo los comentarios de Hernán Antonio Bermúdez y veo lo que dice sobre ciertos escritores, que tuvieron que pagar un tributo a la época (las décadas del 70 y el 80), pienso que por eso la obra de Sosa es así. Sin embargo, creo que en algún momento puedo cambiar de opinión sobre la obra de Sosa, como ya lo he hecho en algunas ocasiones, porque antes yo miraba a Sosa como una especie de Campoamor, pero obviamente eso es injusto, porque realmente la obra de Sosa es admirable. Para mí, Un mundo para todos dividido es uno de los siete mejores poemarios que se han hecho en Honduras. El problema que yo veo es en cuanto a la moral del autor. Por ejemplo: cuando el publicó su primer poemario, Caligramas, viene Andrés Morris y le dice que todo el libro está mal y que todos en Latinoamérica están haciendo lo mismo. Entonces él cambia en su obra posterior, ¿por qué no fue fiel a sí mismo?, ¿por qué elige el camino que le indicaron, a diferencia de otros que siempre han sido fieles a su obra, a su autenticidad? La contrariedad para repensar en el caso de Sosa es la siguiente: su compromiso fue con lo estético, pero en su discurso se construye un universo ético y moral que difiere de esto, eso es lo que yo considero cierta impostura, que es válida, por supuesto.


Decís que te aburre la literatura, incluso la tuya, pero por lo que veo, tu vida está absolutamente dedicada a ella. ¿Se trata de una pose?

Ja, ja, ja… con esta pregunta me siento un poco farsante. Creo que el asunto no es contra la literatura como arte, sino contra la seriedad de alguna gente que defiende a ultranza la literatura en detrimento del cine y de otras formas de arte, o de otro tipo de lecturas. Carlos Lewis, por ejemplo, se dedicó mucho a la matemática, y está Georges Perec, con su interés por la arquitectura. Uno no pierde nada con leer libros que no sean de literatura, pero tengo amigos escritores, por ejemplo, que no escuchan más que jazz o música clásica, porque eso los hace estar en un estatus alto de intelectualidad. En mi libro Katastrophé hay un cuento que se burla de eso, porque yo disfruto de ese otro tipo de expresiones humanas que no necesariamente te dan el estatus de intelectual.

Fuente: El Heraldo

viernes, 18 de septiembre de 2015

47 segundos de sabiduría. José Mujica.


Uno de los momentos más destacados de la narración del expresidente uruguayo José Mujica, conocido por su estilo de vida humilde, para la película documental 'Human', que consta de más de 200 retratos y entrevistas en los que se muestran los aspectos que nos hacen humanos. 


Inventamos una montaña de consumos superfluos... y hay que tirar y vivir comprando y tirando, y los que estamos gastando es tiempo de vida, porque cuando yo compro algo, o tú, no lo compras con plata, lo compras con el tiempo de vida que tuviste que gastar para tener esa plata, pero con esta diferencia, la única cosa que no se puede comprar es la vida, porque la vida se gasta, y es miserable gastar la vida para pagar la libertad.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Traducción al alemán del poema Q20. Gustavo Campos


El poema aparece en el relato “El paseo”, contenido en un libro inédito. También en Tríptico del iris de Narciso.

Traduccción al alemán: Stephanie von Harrach.


Q20

Ich bin kein Dichter mehr, sondern nur Mensch.
Folgot also meinem Konstrukt.
(...)
Blauer Skarabäus.
Die Tränen sind frei.
Und das Lächeln ist dein, wie ein offenes Feld.
Und die Liebe ist dein is diesem Taldes Todes.
Blauer Skarabäus.
Wenn jemand stirbt, stirbt die Poesie.
Die Prachtstraßen kommen und gehen.
Die Straßen vereinen sich in der Zeit.
Noch hundert Meter bis zum Lokal. Noch zehn Meter bis zum Tod.
Blauer Skarabäus.
Eins ist gewiss, wenn die Poesie nicht stirbt, trägt sie forensische Handschuhe.
Das moderne Gebäude. Weißet du, wo es sich verbirgt?
Man könnte meinem, in einer Stadt bewahrt sich das Geheimnis.
Wie die zeitlose Zeit.
Blauer Skarabäus. Skarabäus.
Die Wimpern knarzen wie Eichen.
Blauer Skarabäus. Skarabäus.
Lass die Menschen reden.
Eine Lilie sinkt herab.
Und wird von ihrer Mutter im Wind gewiegt.
Unter der Sonne ruhen die Körper.
Unter der Sonne versinken sie.
Hier gedeiht nur die Nacht.
Ah, die neuen straßen!
Man muss wissen,
wo ein Menchs stirbt,
war die Hand eines anderen Menschen beteiligt...
Die Wimpern knarzen wie Eichen.
Eine Lilie wird außerhalb des Tals von ihrer Mutter gewiegt.
Blauer Skarabäus. Schwarzer Skarabäus.
Ein Berg bewatch uns mit seinen Bäumen.
Die Nacht versinkt an den Ufern des Todes.
Sie versinkt in der Tiefe des Augenblicks.
Blauer Skarabäus. Schwarzer Skarabäus. Grau ist der Name.
Wir erinnern uns bloß an die Umarmung, wenn wir uns daran erinner müssen.
Genügen unsere Augen, um an das Wunder zu glauben?
Genügen sie, un einen Menschen zu tragen?
Die Lilien sinken ins Tal.
Sie sinken. Blauer Skarabäus. Und noch mehr Skarabäen.
Grausam is die Poesie un grausam das Licht.
Die Tränen sin frei.
Dein Lächeln aber nicht.
Es is nicht mehr dein, wie ein offenes Feld.
Der Verlust ist der andere Schatten, der den Menschen umhüllt.
Wie Eichen knarzen.
Sie brechen wie Eichen. Die Wimpern zerbrechen.
Die Zärtlichkeit ist ein sauberer See, und der Wind hat geblutet.
Doch die Zeit hält die andere Hand des Todes.
Die Sonne stirbt, un die Blätter sterben bein Tod eines Vogels.
Der Mensch ist Abwesenheit.
Die Krawatte führt den Mann zum Auto, und das Lenkrad führt ihn nach Haus.
Sein Haus ist wie der Tod.
Ein Tropfen rinnt. Er Kommt. Er Kommt. Hält inne.
Das Geröll poltert die Straße hinab.   
Straßaufwärts ist der Tod.
Die Frauen sterben von der Hand eines Betrunkenen.
Der Geiz gart in der Feuchtigkeit.
Blauer Skarabäus. Schwarzer Skarabäus.
Das Gebäude ist größer als der Schatten, aber zerbrechlicher.
Er kommt herunter. Da kommt er schon.
Der Schatten Vernichtet die Musik in den Straßen.
Die mutter führt auf ihren Marmorfüßen die Hoffnungslosigkeit spazieren.
Und die Lilien sinken hernieder. Sie fallen.
Un der Junge wird gewiegt wie ein fallendes Gebäude.
Katastrophe. Blauer Skarabäus.
Eins ist sicher, die Poesie stirbt, wenn jemand stirbt.
Aber zumindest unterhalten sich dann die Menschen in den Straßen.
Sic. (...)
Ich liebe, glaube und hoffe;
und Poesie, nicht Zerstörung, braucht der Mensch.





pp. 88-89, “Der Spaziergang”,
Zwichen Süd und Nord. Neue Erzähler aus Mittlamerika. Unionsverlag. Zurich, 2014.
Deutsch von Stephanie von Harrach.


viernes, 28 de agosto de 2015

El caos es la tarea del artista. Samuel Beckett


Lo que digo no significa que de aquí en adelante no habrá forma en el arte. Sólo significa que habrá una nueva forma y que esta forma será de una clase que admita el caos y no diga que el caos es realmente otra cosa (…). Encontrar una forma que se adapte al caos es ahora la tarea del artista (Samuel Beckett).

miércoles, 26 de agosto de 2015

All is full of love (Todo esta lleno de amor ). Bjork




All is full of love (Todo esta lleno de amor )
Recibirás amor,
Serás cuidado.
Recibirás amor,
Tienes que confiar.
Quizás no desde las fuentes
Dónde derramaste el tuyo.
Quizás no desde las direcciones dónde tu lo fijaste.
Gira tu cabeza,
Todo está alrededor tuyo.
Todo está lleno de amor
Todo a tu alrededor
Todo está lleno de amor
Tan solo no lo estás recibiendo.
Todo está lleno de amor
Tu teléfono está desconectado
Todo está lleno de amor
Tus puertas están cerradas.
Todo está lleno de amor.

miércoles, 22 de julio de 2015

Tríptico del Iris de Narciso. Gustavo Campos

 

 

 

Libro para descargar de Gustavo Campos: Tríptico del Iris de Narciso, Premio Europeo Hibueras de Poesía 2013.

Acta del Jurado Calificador

Reunidos a los doce días del mes de octubre de de 2013 a las 17:00 horas, en las instalaciones del Centro Cultural de España en Tegucigalpa, los miembros del jurado calificador del Premio Europeo Hibueras 2013, séptima edición poesía, hemos resuelto por unanimidad:
 
Otorgar el segundo premio a la obra "Tríptico del iris de Narciso", por reflejar una madurez expresiva que utiliza el metalenguaje y la ironía en el marco de una propuesta estética contemporánea.


Antes de que finalice el año haremos la presentación en SPS y en La Ceiba.
 

domingo, 19 de julio de 2015

501° bajo Ajenjo (2008)

Jorge Martínez
 
Gustavo Campos


Armando García
 
Damario Reyes


Mario Gallardo
 
Giovanni Rodríguez
 

martes, 14 de julio de 2015

¿NADA ES SAGRADO? Salman Rushdie




¿NADA ES SAGRADO?

Salman Rushdie


 

Crecí besando los libros y el pan. En casa, cada vez que a alguien se le caía un libro o dejaba caer un chapati o una «rebanada», que era la palabra que utilizábamos para describir un triángulo de pan tostado con mantequilla, el objeto no sólo debía ser recogido, sino también besado, a guisa de disculpa ante un acto de irrespetuosa torpeza. Yo era tan descuidado y manazas como cualquier crío; así pues, durante mis años infantiles, tuve que besar un gran número de «rebanadas», así como una notable cantidad de libros. Los hogares indios devotos contaban, y siguen contando, con personas acostumbradas a besar libros sagrados. Pero nosotros lo besábamos todo. Besábamos diccionarios y atlas. Besábamos las novelas de Enid Blyton y los tebeos de Superman. Si alguna vez se me hubiese caído el listín telefónico, lo más probable es que también me hubiera tocado besarlo. Todo esto sucedía antes de haber podido besar a una chica. De hecho, casi podría afirmarse, pues resultaría asaz creíble en un autor de ficción, que en cuanto me lancé a besar chicas, mis actividades con respecto al pan y a los libros perdieron gran parte de su capacidad estimulante. Pero nunca te olvidas de tus primeros amores. Pan y libros: comida para el cuerpo y comida para el alma; ¿qué podía resultar más merecedor de respeto e, incluso, de amor?

Siempre me ha sorprendido conocer a gente para la que los libros, simplemente, carecen de la menor importancia, así como a personas que se mofan directamente del acto de leer, por no hablar del de escribir. Puede que siempre te resulte pasmoso descubrir que la mujer a la que amas, a los demás no les parece tan atractiva como a ti. Mis libros más queridos siempre han sido ficciones, y durante los últimos doce meses me he visto obligado a reconocer que, para muchos millones de seres humanos, esos libros carecen del más mínimo atractivo o valor. Hemos asistido a un ataque hacia determinadas obras de ficción que lo es también contra la mera idea de la forma novelística, un ataque de una ferocidad tan brutal que se ha hecho necesario restaurar lo más valioso del arte literario: hay que responder al ataque no con otro ataque, sino con una declaración de amor.

El amor puede conducir a la devoción, pero la devoción del amante se distingue claramente de la del Auténtico Creyente por no ser militante. Yo puedo sentirme sorprendido –e incluso ofendido– al descubrir que tú no sientes lo mismo que yo ante determinado libro, determinada obra de arte o, incluso, determinada persona; puede que intente hacerte cambiar de opinión; pero al final aceptaré que tus gustos y tus amores son cosa tuya, no mía. El Auténtico Creyente desconoce esos límites. El Auténtico Creyente sabe, simplemente, que él tiene razón y tú no. Por eso intentará convertirte, incluso a la fuerza, y si no lo consigue te despreciará por tu descreimiento, por lo menos.

El amor no necesita ser ciego. La fe, inevitablemente, debe equivaler a un salto en la oscuridad. El título de esta conferencia es una pregunta que se plantea a menudo, en un tono horrorizado, cuando algún personaje, concepto, valor o lugar apreciados por quien pregunta es sometido a una dosis de iconoclastia. ¿Pelotas de cricket blancas para un partido nocturno? ¿Mujeres sacerdotes? ¿La adquisición de Rolls Royce por los japoneses? ¿Es que no hay nada sagrado?

Hasta hace poco, sin embargo, se trataba de una pregunta cuya respuesta yo creía conocer. Y la respuesta era No.

sábado, 11 de julio de 2015

La noche se agita. Plume precedido por Lejano interior. Henri Michaux






"Se mantenía con nada, sin debilitarse jamás, existiendo en su más pequeña debilidad, pero encerrado, y sintiendo pasar en él grandes trenes de materia misteriosa"

viernes, 10 de julio de 2015

Hondureños a través del lente de Daniel Mordzinski


 
Roberto Castillo Iraheta
 
María Eugenia Ramos
 
 
Mayra Oyuela
 
Gustavo Campos
 
Eduardo Bähr

Julio Escoto
 

Dennis Ávila

jueves, 25 de junio de 2015

Zooloco. María Elena Walsh




Una pava con fama de letrada
fue a decir un discurso en Ensenada ,
la aplaudió mucha gente
pero, naturalmente,
la pava solo dijo una pavada.


                            

Un Hipopótamo tan chiquitito
que parezca de lejos un Mosquito,
que se pueda hacer upa
y mirarlo con lupa,
debe de ser un Hipopotamito.







Un Gato concertista toca Liszt,
una Lechuza va y le dice: -Chist,
me aburres por demás,
cambia ya de compás
que tengo ganas de bailar el twist. 








Una Vaca que come con cuchara
y que tiene un reloj en vez de cara,
que vuela y habla inglés, .
sin duda alguna es
una Vaca rarísima, muy rara.  







¿Saben qué le sucede a esa Lombriz
que se siente infeliz, muy infeliz?
Pues no le pasa nada,
sólo que está resfriada
y no puede sonarse la nariz.
 





Siempre de frac y con zapatos finos,
No parece que fueran argentinos.
¿Por qué, por qué será
que no usan chiripá
ni poncho ni alpargatas los Pingüinos?

martes, 16 de junio de 2015

Poemas de "El secreto en mis ojos o el ángel que desata el sol". Gustavo Campos


Hilas y las ninfas, J. W. Waterhouse

4


porque sonríes siempre te amo tanto
porque sonríes siempre el cielo es joven y los días felices vuelven
y si viene el día, si por fin viene,
y los dos soles del este resplandecen en tus ojos 
diles que no volverás
y si oyen tu voz como yo la oigo
diles que la voz que oigo no es la tuya
tuya como este día que acaba
en donde los ángeles pierden sus plumas
y los cisnes su brillo
y si aún sonríes
y vuelvo a verte
deja que te ame
y que anhele un cielo joven
y tu voz en mi memoria

18


te construiré una cava y te acercarás a mí
una cava donde entres a mi sangre
te construiré una cava con mis labios
y verás encenderse la última lámpara color vino
y bajarás a ella
como quien desciende al recuerdo
y caminarás sobre una ciudad que te rodeará de vida
y así dejes de pensar
y destruir los cimientos del momento
te construiré un hogar
con mi muerte blanca que va involucionando
en mis labios finos de lino suave como malvaviscos
y rojos como el vino o el delirio
una cava
una
donde al fin
cumplas tus promesas

16


trátala como a una mujer atardecente;
y en sus muslos
sé Aretino el lujurioso
y disfrázate de Bécquer, 
a sus latidos dale un nombre,
y a su cuerpo hazlo tuyo
como has hecho tuyo el mundo;
agradece a Dios por su cuello de mujer
-o a Renoir, que es el otro-,
y por sus senos redondos y calientes,
deja que pase el río
y que el amor se esfume cuando el jadeo llegue




17


he ansiado verte
salir invicta
de un verano sometido a nosotros
he ansiado vencer la arena y las calles y cada rostro
que encuentre repetido
en otros rostros
al avanzar hasta nosotros

27


cada mujer que besé era una ola devuelta de tus labios
y me obstiné en besarlas a todas
como si de verdad besara, y me sintiera amado, 
y besé a todas las mujeres,
virtuosas y rameras,
pagano ante la debilidad,
en ellas el sabor de tus labios se había diluido,
a gotas besé tus labios, a micras los besé,
con cada mujer besada sentí más cerca tu presencia,
iba muy rápido, y amaba,
besaba a todas,
a las bocas pájaros que volaban,
a las bocas peces que me hundían,
a las bocas desamparadas,
y a las bocas agrias,
besé a madres milenarias,
y besé a tu ascendencia y descendencia,
a la mujer del este,
a la mujer del sur, tan cálida
como la del norte,
a la mujer oeste la besé cabalgando rápido
entre las llanuras del pasado,
pero también la besé en los prados
y en auto por las calles,
el futuro había llegado,
de beso en beso, había llegado,
las besé a todas,
y hubo bocas perezosas que
besé de día y de noche;
bajo el agua,
en la orquídea y en los campos bifurcados,
besé a las que parecían relámpagos,
a las que, eternas,
me mostraron una dosis de tus labios,
las besé,
y no sólo besé sus bocas,
también besé sus páginas,
sus huecos, sus moradas,
besé todas las partes donde Dios
se consagró en Dios,
las besé a todas, a manera de avalancha,
besé su ahogo, su espasmo y su espinazo,
besé sus ojos y olfateé sus párpados,
las besé en todas partes;
por momentos 
tu cuerpo florecía en un instante,
pero seguí extraviándote,
y mi boca arrasó con cada cuerpo,
un Armagedón de besos
para hallar a la única mujer que no besé
y por quien besé a todas.

22


labios que jamás besarían estos labios
solo he perdido un nombre
y de haber perdido tanto
tantas cosas
dignas del recuerdo
diría que solo he perdido
si he perdido tu nombre

23


pero yo también tuve derecho a esos labios
y sin embargo besaste a los más fuertes
yo también tuve derecho a tus manos
a tu cuerpo blanco
de Vigée- Lebrun
entre mis manos
tuve derecho a cada rizo
a pronunciar tu nombre
y sin embargo besaste a los más blancos
a esos que no fueron jamás ceniza
ni escombros
ni charco
y pregunté
a los hombres más sabios
que encontré detrás de las colinas
¿por qué tu aroma parisino
y semblante de garza
buscó, siempre, lo más alto?

13

Fuiste el primer verso antes que Madeleine
antes que cayera la colilla del cigarro bajo el décimo árbol
y extinguieran la poesía los poetas del planeta
fuiste el primer verso antes que pudieras dármelo
fuiste el primer verso en mi cabeza
la forma y la apariencia que escondí en palabras
antes de que comenzara la tormenta y emigrara un pájaro
fuiste el primer verso, mi necesidad primera de expresarme,
mi necesidad primera de buscarte y hallarte
los ojos castos que logré esconder de Madeleine
la pureza que escondí de la carroña
el amor que había desprestigiado
por vos inventé un lenguaje y un estado de ánimo
para burlar a Madeleine
y creyera que yo era un hombre desdichado
para burlar a la poesía y creyera que era un poeta nato
para engañar a los amigos que acabaría en un psiquiátrico
fuiste mi mejor pretexto para esperarte
antes que las piedras, flores, árboles y lagos,
fuiste antes porque al esconderte solo yo podía hallarte
porque al no amarte, nadie podría amarte
porque al no amarte nadie, vos podrías, quizás
volver al lado que nos fue destinado
como le ocurriera a Malina en Los inacabados
cuando fue Marissa en un relato apenas bosquejado

2


pero yo te habría construido el mismo muro
y te habría elegido y confinado
a errar del otro lado
yo lo habría construido
como un canto
altísimo
como este amor
te lo habría construido
de un alto telón de lluvias
de nuestra vida
diluida en el aire ciego
como el universo
te lo habría construido
o con tu propia indiferencia

28


De borrador en borrador, 
reescribiendo el mismo poema
durante años,
viéndolo cómo fluía y se escurría cada verso;
durante años lo forjé como un puente,
durante años lo forjé en guerra,
uniendo idea y forma,
pasado y presente,
uniéndolo como un canto de agua que pasa cuando pasa el Sena.

29


No sos una mujer,
sos una fuerza,
y frente
a las derretidas perlas
del Golfo de Fonseca
se extendía la miseria,
y si había oro en ti, lo había en mí,
y eras la vida y eras el sol;
tú, que no eras más mujer,
te convertiste en un país de arena.


30

Invoqué el amor
con sentencia y recelo,
lo invoqué en silencio,
lo invoqué a suspiros;
debido a tu indiferencia
apelé a otras fuerzas,
fuerzas que contra el amor no son fuerzas.



28


De borrador en borrador,
rescribiendo el mismo poema
durante años,
viéndolo cómo fluía y se escurría cada verso;
durante años lo forjé como un puente,
durante años lo forjé en guerra,
uniendo idea y forma,
pasado y presente,
uniéndolo como un canto de agua que pasa cuando pasa el Sena.



Inédito.

viernes, 12 de junio de 2015

Right Now. Gustavo Campos

         
 Foto: Armando García. 2015. 

 Translations by Spencer Reece 
2013


Right Now


And what is the point of poetry
if here there is violence?

And what is the point of poetry
if my lightening bolts are wounds?

And what is the point of poetry
in this wide dawn
that wilts
like a star dying by its own hands?

What is the point
if each day I count less?

What is the point
if today I escape from my city
and will not know if I am reborn or broken?

What is the point
if my battered, elegant,
hope is unknown
by those who believed in me?

I move on.

I keep in me this old city.

I will believe in something,
even if my dreams
are buried like seeds
in the arid earth.

Will I be able to say goodbye
to everyone I love?

Will my broken star rise?

Will I be able, on occasion,
to reflect the brilliance
in the of eyes of the person who waits for something?

I go. With myself.

I am like a small flask in the jacket.

With rancor and suspicion,
against those who were not grateful for it.
And I see newly the sun,
profound and wide,
covering its face with its hands.

Around 4 AM, when the hidden houses
are not aware of my lightening bolts,
I say my wound will be that flower called napoleon.



Nota: Spencer Reece (Estados Unidos, 1963), poeta y sacerdote. 
Entre sus reconocimientos y méritos destacan:
 becas de la Fundación Guggenheim y el Fondo Nacional de las Artes, becas de la Fundación Fulbright y el Consejo de las Artes del Estado de Minnesota, una beca Witter Bynner de la Biblioteca del Congreso, entre otros premios.

martes, 9 de junio de 2015

El libro que vendrá. Maurice Blanchot.



“Sólo importa el libro, tal como es, fuera de los rótulos, prosa, poesía, novela, testimonio, bajo los cuales se resiste a ser ubicado y a los cuales niega el poder de fijarle un lugar y determinar su forma. Un libro ya no pertenece a un género; todo libro depende exclusivamente de la literatura, como si esta poseyese por anticipado, en su generalidad, los secretos y las fórmulas, únicos en conceder a lo que se escribe, realidad de libro” 
 
(Maurice Blanchot, El libro que vendrá).
 
 

miércoles, 27 de mayo de 2015

Palabras en libertad, autores no siempre. Berna González Harbour

Héctor Abad Faciolince y Carlos Fernando Chamorro, en Centroamérica Cuenta / DANIEL MORDZINSKI


Decía Martín Caparrós que un festival literario es lo más aproximado al pueblo donde habitan los autores que el resto del año viven dispersos en su realidad, en su universo, en su país. Por unos días, esa comunidad virtual forjada en lecturas mutuas y en sintonías a distancia toma cuerpo en debates, cenas y un roce que también ayuda a construir generaciones y tendencias. Ocurre en la Feria del Libro de Guadalajara (México), en el Hay Festival de Cartagena (Colombia) y ahora en Centroamérica Cuenta, una iniciativa de Sergio Ramírez que cumple tres años, que reúne a decenas de autores en Managua y que adquiere aún más valor al realizarse en territorio hostil. Como recado de bienvenida, el Gobierno de Daniel Ortega impidió la entrada de Jul, caricaturista francés que iba a participar en el homenaje a Charlie Hebdó, y dejó claro que las palabras pueden estar en libertad, como dice el lema del encuentro, pero los autores, no siempre.

“Que a un caricaturista no le dejen pasar es infame”, dice Héctor Abad Faciolince. “Pero no van a lograr empañar el encuentro”, afirma Sergio Ramírez. Y no lo empañó. Por el contrario, Centroamérica Cuenta se consolida como una de las citas literarias del continente.

La censura de Jul no es gran sorpresa en esta zona donde los autores, aunque lo intenten evitar, aprenden a escribir contra demonios más poderosos: desde el propio Faciolince y Juan Gabriel Vásquez ante la violencia de Colombia a Fernanda Melchor y Julián Herbert ante el desgarro en bucle que vive México o un Carlos Cortés que en la Costa Rica “donde parecía que no pasaba nada desde el bigbang” sufrió el asesinato de su padre 162 días antes de nacer.


                                                  
Sergio Ramírez. / DANIEL MORDZINSKI


“Escribir es una trinchera contra la orfandad, te permite compartirla”, afirma Cortés, autor de Larga noche hacia mi madre (2013). “Se trata de reemplazar la realidad con la venganza. Vengarte mostrando la maldad de los malos. Y la única venganza admisible es la que puedes hacer con la palabra”, asegura Faciolince, que conquistó a miles de lectores con el relato del asesinato de su padre en El olvido que seremos (2006).

Ni Faciolince ni Vásquez (El ruido de las cosas al caer, 2011) habían programado escribir sobre violencia –“yo estaba llamado a ser un escritor frívolo”, dice el primero; “nos cambió la vida y por eso nos ocupamos de ello”, dice el segundo- pero la literatura detecta al fin y al cabo las grandes convulsiones sociales, los grandes cambios, y a estas generaciones les ha tocado la violencia. “Lérmontov, Dostoievski y tantos autores rusos acompañaron un tiempo que desembocó en caída del zarismo; Vargas Llosa, García Márquez y los autores del boom recogieron la era de replanteamientos que desencadenó la revolución cubana. Los grandes momentos de la literatura siempre han coincidido con momentos de convulsión”, resume Vásquez.

“Los seres humanos somos muy raros”, ironiza Faciolince. “Cuando pasa algo malo queremos saber los detalles, si nuestra mujer nos pone los cuernos queremos saber los detalles, somos masoquistas. Para poder sobrevivir quieres olvidar, pero para reconstruirse necesitas recordar”. Por eso él afrontó la muerte de su padre 20 años después, por su propia reconstrucción.


                                             
Héctor Abad Faciolince, José Ovejero, Juan Gabriel Vásquez y Sergio Ramírez retratados en Managua. / DANIEL MORDZINSKI

En este pueblo virtual que es Centroamérica Cuenta, cuando dos amigos se encuentran no hablan de la Liga (o no necesariamente). Esto fue lo que preguntó Faciolince a Carlos Fernando Chamorro, periodista independiente y leyenda en Nicaragua, cuyo padre, dueño y director del periódico La Prensa fue asesinado durante la dictadura de Somoza en un acontecimiento que marcó el inicio de la revolución sandinista:

- ¿Cómo asesinaron a tu padre?

Chamorro y Faciolince se cuentan los asesinatos de sus padres: los cuerpos en el suelo, los tiros de los padres, lo que recuerdan y lo que olvidaron, lo que hicieron para superarlo y las asignaturas pendientes. Y luego cenan, ríen y devoran las sabrosas chuletas que ofrece Sergio Ramírez. Así es la vida en este pueblo virtual. Violencia obliga.

Centroamérica Cuenta, que concluye este sábado, rindió homenaje a Ernesto Cardenal, la leyenda poética de Nicaragua y hoy condenado al ostracismo como aquellos que fueron sandinistas y abandonaron sus filas. “Centroamérica cuenta, y cuenta conmigo”, bromeó, recién cumplidos los 90 años, con sus vaqueros y boina calada. “Les debo las gracias a muchas gracias”.